Guerrero, el jugador del Motril que perdió la vida en el terreno de juego

Reyma

Su muerte se produjo en un partido contra el Puerto Real en octubre de 1953

Miguel González de V y M

El fútbol español ha quedado conmocionado por la muerte del jugador del Tenerife Jesús De Miguel al sufrir un fortísimo golpe en el pecho en el encuentro que disputaba su equipo contra el Andorra. En Motril, hace más de setenta años, se produjo un hecho luctuoso en circunstancia muy parecida a la que ha costado la vida a De Miguel.
Ocurrió un 4 de octubre de 1953 en el campo del Majuelo. El Motril C.F. y el Puerto Real se enfrentaban en el transcurso de la cuarta jornada de liga de 1ª Regional – Campeonato de Andalucía, categoría que precedía a la Tercera División de entonces. A los veinticinco minutos de la primera parte, una jugada aparentemente rutinaria desembocó en un fatal accidente sobre el terreno de juego. Tal como registran las crónicas de la época, el balón volaba suspendido sobre el área del conjunto motrileño en un pase bombeado. Manuel Gómez Guerrero, zaguero que se alineaba como defensa central del Motril, acudió con determinación a despejar el peligro. Simultáneamente, Blas, interior del Puerto Real, avanzó con ímpetu en busca del remate. El choque de cabezas entre ambos futbolistas al saltar por la pelota fue de una violencia tremenda: «Al saltar chocaron violentamente las cabezas de ambos jugadores y Blas cayó al suelo conmocionado mientras Guerrero tuvo que ser retirado a los vestuarios.», refería la crónica del Diario Patria.

Mientras el futbolista visitante quedaba tendido en el suelo tras el impacto, el central del Motril debió ser evacuado a las instalaciones del vestuario para recibir los primeros auxilios.
A pesar de la gravedad del golpe recibido, la entrega del jugador le llevó a reincorporarse al equipo para el segundo tiempo. Las reseñas del encuentro atestiguan que Guerrero volvió al terreno de juego al comienzo de la segunda mitad, periodo en el que llegó a disputar veintiocho minutos antes de abandonar definitivamente el campo.
Sin embargo, una vez finalizado el partido, la situación médica del zaguero empeoró de manera drástica. Los testimonios impresos reflejan la rapidez con la que se desencadenó la crisis: «Después del partido se agravó de forma alarmante el estado de Guerrero, que fue trasladado inmediatamente a Granada.»
El deterioro de sus funciones vitales obligó a organizar una evacuación de urgencia hacia la capital granadina, ante la evidente gravedad de las lesiones internas provocadas por el impacto.
Una vez en Granada, el jugador fue ingresado en el Sanatorio de la Purísima, donde fue atendido por el doctor Tamayo. El equipo médico desplegó todos los recursos a su alcance para estabilizar la lesión cerebral sufrida en el choque, pero el daño resultó irreversible. El parte médico atribuía la defunción a un síndrome gravísimo de comprensión cerebral, producido por la rotura de la arteria meníngea media y fractuta de la bóveda craneal.
Según confirmaron las noticias periodísticas publicadas el 6 de octubre de 1953, el facultativo no pudo hacer nada por salvar la vida del deportista, certificándose su fallecimiento a las cinco de la madrugada del lunes 5 de octubre. La nota informativa de la época resumía la tragedia con contundencia: «Guerrero, defensa central del Motril, falleció en la madrugada de ayer a consecuencia de una lesión producida en la cabeza al chocar con un jugador del Puerto Real.»
Finalmente, los restos mortales del defensa central fueron trasladados a Ceuta, su ciudad natal, donde recibió sepultura.
La noticia del deceso conmocionó al estamento futbolístico regional. Dirigentes de la Federación Andaluza de Fútbol, con su presidente, José Buixa, a la cabeza, iniciaron de inmediato gestiones para coordinar la atención y el apoyo a la familia del fallecido. Así, la Federación ofreció a la viuda de Manuel Gómez Guerrero la suma de 43.000 pesetas, importe correspondiente a sus derechos de Montepío en función de su categoría y antigüedad en del fútbol federado.

J. Salcedo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *