“En el arbitraje, como en todo, la constancia termina dando la oportunidad”
Empezó muy joven, con apenas 12 años, y de la mano de su padre en el mundo del arbitraje. Con su progenitor llegó a compartir tarea en el campo en categoría regional. Hoy, Francisco Javier Pérez López (Motril, 1975) es el subdelegado en Motril del Colegio de Árbitros de Granada.
Miguel González
Usted dejó el arbitraje demasiado pronto, ¿a dónde cree honestamente que podía haber llegado por méritos?
Sinceramente, viéndolo con la perspectiva de los años transcurridos, me siento plenamente satisfecho con la categoría alcanzada. Llegué a ser asistente en Segunda División B, quedándome justo a las puertas del fútbol profesional.
¿Por qué lo dejó?
En 2010 no me concedieron la excedencia de un año que solicité por motivos que ahora no vienen al caso y, al final, me tuve que ir por mi cuenta y acabé estando fuera tres o cuatro años. A la vuelta, lógicamente, me reenganché en Provincial… hasta que decidí colgar el silbato definitivamente.
¿Cómo llega a subdelegado del colegio en Motril?
Año y medio antes de asumir el cargo recibí una primera propuesta que decliné al considerar que no era el momento idóneo. Posteriormente, me llamó López Amaya, delegado provincial del comité técnico de árbitros, con el que fui asistente en 2ªB, y decidí aceptar la responsabilidad; es un cargo exigente que requiere dedicación absoluta e implicación con clubes, árbitros y Federación.
¿Los árbitros de Motril han sido tradicionalmente maltratados en tema de ascensos? ¿Les hacen falta padrinos para ascender?
La subdelegación de Motril pertenece a la delegación de Granada y las promociones se rigen estrictamente por clasificaciones, exámenes y pruebas físicas, por lo que no hacen falta padrinos para ascender. En el arbitraje tienes que estar todos los años tocando a la puerta y, tarde o temprano, la oportunidad suele llegar.
Pero, ¿a qué se debe que actualmente no haya árbitros de Motril en categorías más altas?
Si se compara con la situación de hace una década, es cierto que no tenemos colegiados en las categorías altas de antaño, pero creo que es debido, principalmente, a que algunos árbitros cualificados han tenido que desplazarse fuera por motivos de estudio.
¿Se atreve a decir una terna de árbitros motrileños que han sido “desaprovechados” para el arbitraje?
Sí. José Antonio López Pérez, un árbitro extraordinario que estaba preparado para alcanzar categorías superiores a la Tercera División; otro puede ser Miguel Lorenzo Vílchez y, últimamente, Manrique Antequera, quien rozó el fútbol profesional pero tuvo que dejarlo por motivos laborales.

Y, actualmente, ¿quiénes son los colegiados motrileños que están más arriba?
Aparte de Javi Pérez, que es árbitro de 2ªB en fútbol sala, el mayor escalafón arbitral en Motril lo ocupa Ángel Martín Aneas como asistente en Tercera RFEF, mientras que Dani Fernández y José Aneas dirigen en División de Honor.
“Contamos con diez árbitros en Motril; no es mal número mientras no haya abandonos durante la temporada”
¿Cómo funciona el colegio? ¿qué trabajo se lleva a cabo diariamente?
Los lunes se imparten clases teóricas de reglamento y visualización de jugadas en la sede, de 18:30 a 20:00 h para nuevos ingresos y auxiliares, y de 20:00 a 21:30 h para oficiales. Los martes realizan entrenamiento físico en el Complejo Deportivo municipal, sumado a sesiones formativas online a nivel provincial los martes o miércoles.
¿Quiénes imparten las clases?
Actualmente cuatro árbitros. Dani Fernández y José Aneas, que son de División de Honor; Ángel Martín Aneas, que es asistente en Tercera; y Daniel Faciabén, de provincial.
¿Cómo está el tema de vocaciones arbitrales en la zona en comparación con otras épocas?
Actualmente contamos con 10 miembros en el Colegio, que es un buen número siempre que se mantenga, porque la campaña anterior comenzamos con nueve y tres de ellos causaron baja a mitad de curso.
“Nadie se hace rico arbitrando en estas categorías; el dinero que se gana sirve esencialmente como complemento”
¿Cuándo se considera a un aspirante que es apto para arbitrar?
Tras recibir al menos 10 clases teóricas y superar un examen de aptitud.
¿La económica es una buena razón para entrar en el mundo del arbitraje? ¿Cuánto se gana en estas categorías?
Nadie se hace rico arbitrando en estas categorías. La retribución, y hablo de los jóvenes, sirve esencialmente como una ayuda económica para sufragar los estudios y otros gastos personales.
¿Qué criterios se siguen para las designaciones arbitrales y quién las hace?
Las realizo yo personalmente, entre 140 y 170 encuentros en toda la Costa según la jornada. Se busca que todos los colegiados roten por los distintos campos y adaptar la veteranía y nivel técnico del árbitro a la complejidad de cada partido.

¿Cuántos partidos suele pitar un árbitro un fin de semana?
La última jornada salieron a 3-4 de media, aunque hay quien llega a los 5 o 6.
“Los árbitros de la Liga de Peñas son todos federados y con experiencia, y pitan con el mismo rigor que en cualquier otra competición que les toque”
En los últimos años, tras pasar la liga de peñas a estar amparada por la Federación, los colegiados son los encargados de impartir justicia en esta competición, ¿es la Liga de Peñas más amable para el arbitraje que el fútbol federado?
La Liga de Peñas guarda similitud con la antigua Tercera Provincial. Aunque los futbolistas son más veteranos, existe una alta competitividad. Por eso, todos los colegiados que dirigen en peñas son árbitros federados con experiencia; no designo a ninguno en su primer año como oficial.
¿Existen consideraciones especiales a la hora de designar a los árbitros para la Liga de Peñas y reciben éstos algunas consignas, también especiales, atendiendo a la particularidad de la competición?
Salvo lo que he dicho de no designar a un árbitro de primer año como oficial, no existe ni una cosa ni otra. Ni consignas ni consideraciones diferentes con respecto a otras categorías; los árbitros habilitados dirigen con el mismo rigor a federados o peñas, con el único objetivo de garantizar la imparcialidad y que los encuentros transcurran con normalidad.
“La agresividad hacia los árbitros es menor que en décadas pasadas”
¿Ha cambiado algo el respeto a los árbitros después de tantos años de campañas de concienciación?
Se ha avanzado significativamente gracias a herramientas actuales que antes no existían, destacando el protocolo de violencia verbal, que permite detener el partido y requerir al delegado de campo ante insultos en la grada. Sí, la agresividad en general es menor que en décadas pasadas, eso es obvio, aunque nunca estamos a salvo de episodios desagradables puntuales.
¿La reestructuración de categorías, ahora con la denominación RFEF, cómo ha afectado al tema de ascensos a los árbitros?
Alteró la equivalencia de ascensos; por ejemplo, a un colegiado motrileño en Segunda B le correspondió ubicarse en Segunda RFEF en lugar de Primera RFEF.
Todos los años se producen modificaciones a las reglas y criterios arbitrales, ¿esos cambios no acaban por volver “locos” a los colegiados?
En cierto modo, sí. La continua modificación de matices e interpretaciones reglamentarias genera cierta complejidad; por eso el estamento arbitral trabaja semanalmente mediante análisis de vídeo las diferentes situaciones, porque en cualquier partido puede aparecer una que no se ha dado antes. Unificar criterios no es tan fácil como se pueda pensar desde afuera y entiendo que los colegiados, pese a esa unificación que se pretende, tengan también sus dudas cuando están pitando.

En el fútbol profesional la implantación del VAR, lejos de acabar con las polémicas, está creando más, ¿sí o no al VAR?
Sí al VAR. A pesar de la polémica mediática, considero que es una tecnología que ha llegado para quedarse y ayuda a corregir errores determinantes.
“Desde la perspectiva técnica, la acción de mayor dificultad es la apreciación del fuera de juego”
¿Un árbitro se da cuenta sobre la marcha cuando ha cometido un error?
En el momento de la señalización el árbitro pita convencido de su acierto. Si posteriormente percibe el error, lo más adecuado es olvidarlo de inmediato para no perder la concentración y, por supuesto, huir de la ley de compensación, la cual supone un segundo fallo.
¿Cuál es la acción más difícil de arbitrar?
Al margen de momentos de máxima tensión, como tener que decidir, por ejemplo, sobre un posible penalti en el minuto 90 con empate en el marcador; desde la perspectiva meramente técnica, la acción de mayor dificultad es la apreciación del fuera de juego, sobre todo por parte de los asistentes.
Considera a José Antonio López Pérez el mejor árbitro que ha habido en Motril, pero, a nivel élite ¿cuál es su preferido?
Me gusta bastante Gil Manzano.
Cuando usted arbitraba solía ser de esos colegiados que no se arredraban, pero, sinceramente, ¿se ha sentido condicionado algunas veces por el ambiente de la grada?
Nunca. Ni cuando empecé con 12 años. Otra cosa es que haya llegado a sentir miedo, la que más, aquel episodio ocurrido en el campo del Ferial que fue noticia a nivel nacional, cuando en un partido de Tercera Provincial alguien entró con el coche al terreno de juego y empezó a perseguirme al volante.





