
Rafael Montero Artigas
El proceso mediante el cual Platón nos enseña el camino del aprendizaje por la educación. Ese es el mito: En una caverna hay, encadenados, un grupo de prisioneros. Perciben el mundo por las sombras que ven de los que pasan por la boca de la cueva. Un prisionero logra escapar; impacta la luz en sus ojos al salir, pasado el tiempo se adapta y empieza a ver la realidad; aquellas sombras tienen volumen y comprende la realidad. Rápidamente baja a decírselo a los demás, los que están abajo se ríen de él y piensan que está loco, no le creen, se niegan a que los libere. La caverna representa el engaño de los sentidos y la ignorancia. Las sombras representan las opiniones, las apariencias y las falsas creencias tomadas por verdades. El exterior es la realidad, el mundo de las ideas, la búsqueda del conocimiento y la sabiduría. Todo ello, desemboca en la educación, proceso liberador para salir de la ignorancia y alcanzar la verdad. Como puedes comprobar, mi querido lector, vivimos tiempos de cavernas (la caverna mediática ¿Te suena?). Hay muchos interesados en mantenernos atados dentro de la caverna (el mundo sensible) llena de opiniones, atados por lo que nos venden en el mundo de los sentidos. Fuera está el mundo inteligible, el de las ideas y la realidad. Las redes sociales crean cavernas donde prisioneros satisfechos, se alimentan de creadores de contenido y tertulianos esforzados, si a alguien se le ocurre contradecirlos, se burlan o, en el peor de los casos, lo agreden. Platón vivió entre el 427 a.C. y el 347 a.C., conoció el gobierno de los 30 tiranos, una débil democracia y tuvo que asistir a la muerte por cicuta de su maestro Sócrates. A día de hoy, el mito de la caverna sigue vigente. Si Sócrates levantara la cabeza, se la volaba el fenómeno Woke, por el grave delito de aspirar a la educación como medio de salir de la caverna. Lo políticamente correcto tapa la salida de la caverna con palabras tan vacías como progresismo, igualdad, cancelación o micro agresión. Salir cuesta, puede llevar una vida, fuera hace sol y la educación ayuda. ¡Atrévete!





