El Rincón del Disidente: Libre Albedrío

J. Salcedo Cargo

Rafael Montero Artigas

Es la capacidad de los seres humanos de decidir de forma autónoma y elegir entre varias alternativas. En el mundo desarrollado, del siglo que corre, se plantean dudas de cuánto libre albedrío les queda a los humanos. El desarrollo y el objetivo del bienestar se ha cobrado un peaje, desapareciendo iniciativas, en la medida que muchas necesidades son cubiertas desde que naces. De tal manera que la educación, sanidad y demás servicios están garantizadas por la Constitución. Esta, a su vez, como todo código de convivencia, deja un margen para el libre albedrío. Pero la era digital ha confeccionado un nuevo paradigma: El Algoritmo. Las redes sociales se han convertido en un obstáculo para el libre pensamiento. Cada vez necesitamos menos cuestionamientos éticos y morales, la corriente de opinión nos arrolla y anestesia, de tal manera que el algoritmo sirve la solución a cualquier problema moral. Tranquilizando conciencias, adormeciéndolas y haciendo inútil el mínimo intento de pensamiento original. Es más cómodo dejarse llevar que atreverse a pensar, puedes elegir la marca de mantequilla en el supermercado, pero ni se te ocurra contemplar otra educación para tu hijo, más allá de la que hay. Las teorías filosóficas a las que se aplicaban nuestros ancestros han sido sustituidas por bloques de memoria digital. La inteligencia artificial sustituirá muchos trabajos, pero también anulará nuestra capacidad de elección, es más tentador que ella lo haga. Así las cosas, tener ideas propias puede ser un atentado para la corriente de opinión general. Y esta ha sido creada por alguien que nadie alcanza a descubrir. En cualquier momento, cualquier idea puede ser declarada impropia y atacada por la masa, sin margen para otra opción. Hasta el siglo XX esto podía pasar, pero se necesitaban años para modificarla; ahora, en minutos se puede transformar una idea y ser adoptada como mayoritaria y hacerle polvo la vida al que se salga del carril. No estoy yo seguro de que todo acabe bien.

Reyma

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