Iván Díaz: «Aspiro a conseguir la tarjeta del PGA Tour y convertirme en profesional

Reyma

El joven golfista de Motril lidera actualmente el ranking andaluz cadete de la Real Federación Andaluza de Golf

Miguel González

Es Manolo el que responde a la pregunta de cómo nació en Iván esta pasión por el golf en una familia que, inicialmente, venía de un entorno deportivo muy distinto.

Así es. Yo vengo del fútbol; fui entrenador y monitor en Carchuna durante ocho años seguidos. Mi entrada al golf fue casi casual, por recomendación de mi dentista y amigo, Roberto Balinotti. Al poco tiempo de empezar yo, Iván me acompañó un día al campo de prácticas. Paco Ávila, el profesional de Los Moriscos en aquel entonces, vio cómo le pegaba a la bola y supo de inmediato que tenía aptitudes naturales. Con apenas siete años empezó en la escuelita y a los ocho ya estaba compitiendo a nivel andaluz. Ha sido un proceso constante, incluso estuvimos varios años yendo a Málaga a entrenar con Paco Natoli, que ahora es Director Deportivo de la Real Federación Andaluza de Golf.

Iván, ahora que vas a empezar primero de Bachillerato, ¿cómo logras compaginar un nivel de competición tan alto con los estudios?

En casa tengo un simulador y una red en el porche, lo que me permite practicar una hora y media diaria sin salir de casa. Los miércoles voy al campo de prácticas con mi entrenador, Javi Mata. En cuanto al instituto, en La Latina se han portado muy bien; cuando falto por torneos, me permiten recuperar los exámenes después. He sacado buenas notas.

¿Recibes algún tipo de beca o subvención federativa?

La Federación concede ayudas económicas en función de los resultados que obtienes en los campeonatos absolutos, pudiendo oscilar entre algo más de 200 y 300 euros por torneo. Además, recibo el apoyo de dos patrocinadores fundamentales: Hoyo 19, que me proporciona la equipación y el material deportivo, y Vital Center, donde dispongo de un seguimiento integral que incluye fisioterapia, asesoramiento nutricional y preparación física.

«Crecía unos 5 centímetros cada seis meses. He estado casi tres años ajustando el golpeo a mi cambio corporal»

con estilo

El crecimiento físico es un factor crítico en la adolescencia; ¿el aumento de estatura ha alterado tu forma de golpear?

Me ha afectado bastante. Hubo una época, entre segundo de infantil y el siguiente nivel, en la que estaba muy desequilibrado. Crecía unos 5 centímetros cada seis meses y eso me obligaba a cambiar mi plano de swing constantemente. Estuve casi tres años ajustándome a mi nuevo cuerpo.

Manolo: Es que en el golf usas todo el cuerpo. Si creces un poco, el plano que antes era perfecto deja de funcionar y tienes que regularlo todo de nuevo.

Aparte de los meramente golfísticos, ¿qué tipo de entrenamientos físicos complementarios requiere este deporte?

En mi caso, realizo varios ejercicios de estiramiento para la zona lumbar, donde tuve unas molestias recientemente, y continúo con un trabajo de activación que combina el uso de bandas elásticas y ejercicios de fuerza. Una vez en el campo de golf, completo el calentamiento con ejercicios de movilidad del tronco.

¿Cuáles son las lesiones más habituales en el golf?

En la zona lumbar, la cintura y las piernas, debido a la repetición del gesto técnico y a las largas caminatas. No obstante, el exceso de entrenamiento y la falta de descanso también pueden provocar lesiones importantes en las manos y las muñecas. Es el caso del motrileño Iñigo Ferreira, cuya grave lesión de muñeca le ha frenado mucho su progresión.

Más de la mitad de los golpes ocurren cerca del green ¿cuánto tiempo dedicas en tu entrenamiento al putt y al approach?

Primero dedico unos 45 minutos a calentar y al golpe largo corrigiendo técnica, pero el mayor tiempo se lo lleva el juego corto: media hora de chipeo (golpe corto de aproximación) y una hora de putt, el golpe de mayor precisión, que tiene como objetivo hacer rodar la bola para introducirla en el hoyo. El putter es el palo que más se usa. Para finalizar, integro situaciones reales de juego, enlazando golpes de chip con el posterior putt para finalizar el hoyo. En el golf hay reglas básicas: nunca hacer tres putts en el green y nunca hacer un bogey en un par cinco. Alrededor del green es casi obligatorio hacer solo dos golpes.

«Para mí, el entrenamiento mental es más importante que el práctico»

¿Los palos deben ser casi una extensión del jugador?

Totalmente. Sobre todo los hierros. Cada seis o siete meses voy a Sotogrande para que ajusten los grados del «lie» de mis palos con máquinas específicas que permiten modificarlos con gran precisión.

Manolo: Se le hicieron unos palos a medida con varillas y pesos específicos para su tipo de vuelo de bola. Ahora mismo, debido a su crecimiento, hemos tenido que alargarlos porque ya se le quedaban cortos. En unos días participará en el Memorial Roberto Goizueta, en Guadalmina, y ya nos quedamos en Sotogrande, donde Santi Jiménez, uno de los mejores entrenadores de Andalucía; Javi Mata y Paco Natoli le analizarán al detalle, palos incluidos. Seis ojos ven más que dos.

El aspecto psicológico parece fundamental en este deporte. ¿Cómo lo trabajas?

Para mí, el entrenamiento mental es más importante que el práctico. Antes me entraba el miedo y una vuelta se me podía ir al traste rápidamente. Ahora trabajo con psicólogos de Vital Center para gestionar la presión. En un torneo con 120 jugadores de gran nivel, un solo golpe te puede costar la victoria.

El sistema de hándicap ha cambiado recientemente ¿te ha afectado de alguna manera?

Ahora se usa el sistema SACE, que es mucho más justo porque hace una media de tus 20 mejores vueltas en torneos federativos. Antes, mucha gente manipulaba su hándicap metiendo vueltas bajas en sus propios clubes sin haber jugado realmente. Eso hacía que algunos entraran en torneos y luego hicieran un +25. Ahora el sistema refleja tu nivel real. Gracias a esto, he podido entrar en torneos absolutos prestigiosos como el de Puerta de Hierro, en Huelva, que es el más antiguo de España.

«Los tiros de recuperación, donde hay que ser preciso e imaginativo, son los que más me divierten»

Hablemos de referentes, ¿quiénes son tus ídolos y a cuál jugador del circuito profesional te puedes asemejar dado tu estilo?

Mi ídolo es John Rahm, es a lo que aspiro, y me encanta la mentalidad de Tiger Woods, que es el mejor de la historia. También me gusta mucho Bryson DeChambeau porque es un artista y se va riendo por el campo. En cuanto a mi estilo, me comparo con Tommy Fleetwood porque soy muy tranquilo; no rompo palos ni me cabreo si fallo un golpe; intento respirar y seguir.

¿Tu mejor golpe?

El golpe que más disfruto es el stinger con el hierro 3. Cuando me he desviado un poco y solo tengo un pequeño hueco por debajo de los árboles, me encanta ejecutar ese golpe bajo, tenso y con mucho control, haciendo que la bola pase rozando el suelo hasta salir de la arboleda. Son esos tiros de recuperación, en los que hay que ser preciso e imaginativo, los que más me divierten en el campo.

con su padre
Con su padre, Manolo Díaz, en la entrevista realizada en la redacción de Mucho Deporte

Elige un campo de golf…

En el que no haya jugado, St. Andrews, por supuesto. De los que conozco, me encanta el Real Club Sevilla Golf, para mí el mejor en el que he estado; y también el Infinitum Golf, en Tarragona. Por otra parte, Los Moriscos me parece un gran campo. No lo digo porque sea el de casa, sino porque es un recorrido que técnicamente te exige mucho y, al mismo tiempo, resulta muy agradable de jugar, sobre todo cuando estás haciendo un buen golf. Además, al ser prácticamente llano, se disfruta mucho. Estoy convencido de que, si estuviera en Málaga, habría siempre overbooking; sería muy difícil encontrar un hueco para jugar.

Un torneo en el que lo has “bordado” y otro que mejor olvidar…

Si tuviera que elegir el mejor torneo de mi carrera hasta ahora, me quedaría con la última prueba del Circuito Alborán. Ese día me sentí increíble: si fallaba un golpe, era capaz de recuperarlo enseguida y dejaba la bola muy cerca de la bandera en casi todos los hoyos. Firmé una vuelta de tres bajo par y conseguí la victoria, en una de las mejores sensaciones que he tenido nunca sobre un campo de golf.
En el lado opuesto, la última jornada del Campeonato de España Absoluto. No fue por un problema de actitud ni de enfado, sino porque no conseguía encontrar buenas sensaciones con ningún golpe y no supe recomponerme durante la vuelta.

Independientemente de amarrar el número 1 del ránking cadete andaluz este año, ¿cuáles son tus objetivos a medio y largo plazo?

Mi objetivo a corto plazo es conseguir una beca para estudiar Ciencias del Deporte en Estados Unidos dentro de dos años. A largo plazo, aspiro a conseguir la tarjeta del PGA Tour y convertirme en profesional.

Manolo: El camino es duro y el inglés es vital. Muchos jugadores con un talento increíble se han quedado atrás por no dominar el idioma o no saber gestionar la presión financiera del circuito profesional. Pero Iván, que ya tiene el B2, está trabajando en todos esos frentes

«En el golf, los días buenos son minoría»

Siempre ha existido el estigma de que el golf es un deporte para élites. ¿Eso ha quedado ya desterrado?

Manolo: Ha habido mucha estupidez con eso. Yo soy pintor. En el pasado, en Motril, es cierto que ponían trabas a quien no fuera de cierto entorno. Pero las cosas han cambiado radicalmente. Ahora el acceso es igualitario y a Iván lo tratan de maravilla en Los Moriscos; incluso va a ayudar a la escuela y le compensan con “green fee”s, el precio que se paga por jugar una ronda de golf en un campo.

ganador
En el mes de marzo, Iván se impuso en la prueba del Circuito Juvenil Zona E de la Real Federación Andaluza de Golf, en categoría cadete, celebrada en el Alborán Golf de Almería

¿En el golf hay muchos más días malos que buenos?

Sí, los días realmente buenos son una minoría. Las jornadas en las que todo sale como uno imagina y las sensaciones son inmejorables no son habituales. Luego están las normales, en las que no se juega ni especialmente bien ni especialmente mal. Y lo más frecuente son los días malos, en los que nada termina de funcionar y el propio jugador acaba sin encontrar una explicación a por qué ha jugado tan por debajo de su nivel.


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