El Motril sobrevive a una mala tarde

Congelados Campoy


Los goles de Isra y Camacho, que entraron en la segunda mitad, salvaron un partido gris de los locales

Fotos: Vicente García Delgado

Motril 2

Alhaurino 0

Motril: Fidel, Andy, Javi Martínez, Carlos León (Fran Hernández, min.56), Sergio Pérez, Juanjo Carmona, Nacho Buil (Baeza, min.75), Álvaro Díaz, Raúl García (Carlos Camacho, min.65), Cristian (Mike Ceballos, min.56) y Marcos Corral (Isra, min.65).

Alhaurino: Damián, Antoñito, Villena, Alejo, Guzmán (Ferrete, min.71), Lupi (Víctor Rueda, min.46), Juan Andrés, Yerai (Javi López, min.46), Rubén García (Bernard, min.58), Zalea (Sako, min.58) y Oliva.

Árbitro: Aranda Zayas (Linares). Amonestó a los locales Sergio Pérez y Juanjo Carmona; y a los visitantes Lupi, Zalea, Ferrete, Oliva y Yerai.

Goles: 1-0; min.69: Isra. 2-0; min.90+3: Carlos Camacho.

Incidencias: 4ª jornada de liga en el Grupo 9 de Tercera RFEF. Aproximadamente un millar de espectadores se dieron cita en el Escribano Castilla.

Miguel González

Nunca mejor dicho aquello de que el resultado lo tapa todo. El Motril escapó vivo y feliz de su mal partido gracias a dos goles bien avanzada la segunda mitad (el último en el minuto final del añadido).

SE HIZO ESPERAR. Isra, cuya figura se ve tapada al fondo, supera de disparo cruzado a Damián. Carlos Camacho acompaña la entrada del balón a la portería. El Motril desatascaba un partido que se había puesto muy complicado.

Habrá que conceder al rival, el Alhaurino, el mérito de su valentía, pero dio toda la impresión de que, en la deficiente actuación blanquiazul, pesó más el debe propio que el haber ajeno. Y eso que el inicio de los locales no pudo ser más trepidante. Buenas y rápidas transiciones que le permitieron acumular un buen número de ocasiones en el primer cuarto del partido. Una doble intervención de Damián, con paradón a disparo de Buil y superlativo despeje posterior para enviar a corner el rechace aprovechado por Corral, fue la primera. Al saque de esquina, Juanjo Carmona casi acierta de cabeza. Poco después, una mala cesión atrás, propiciada por una buen presión, obligó a Damián a estirarse como una goma para evitar el gol. Demostrando que estaba en tarde inspirada, el meta malagueño pareció un pulpo para sacar con brazos y piernas una ráfaga de disparos a quemarropa en el área chica. Y como Damián estaba en plan “no hay tu tía”, la suerte se alió también con él en un remate de cabeza hacia atrás de Cristian, que, tras superarle, se estrelló en el larguero y botó sobre la línea, terminando el portero la faena despejando con la pierna. Aun así, el Motril no anclaba demasiado su centro del campo y permitía cierto ida y vuelta, lo que propició algunas llegadas del cuadro visitante. Tras un servicio que le dejó un disparo franco, Rubén García se llenó de balón y lo mandó a la placeta. Fue la más clara, aunque hubo otras que venían a dejar al descubierto que la idea de Raúl Barroso de jugar con tres centrales tenía fugas. Carlos León comenzaba la jugada desde atrás y se posicionaba por delante de la defensa de cuatro a la hora de defender, pero había disfunción en los carrileros, que no terminaban de saber cuando ir o venir. Con el paso de los minutos, el Motril amontonaba a centrocampistas, mediapuntas, laterales y delanteros muy arriba, separados un mundo y sin nexo claro con los tres de atrás. Otras veces, era un Alhaurino con dos líneas juntas y adelantadas el que provocaba que el Motril tocase y tocase sin encontrar la filtrada. Para vencer los atascos, los locales tiraron del balón en largo, sin ninguna productividad para desesperación del respetable.

DIFÍCIL DE BATIR. Damián, meta del Alhaurino, se anticipa de puños a Mike Ceballos.

Si mal había acabado el primer tiempo, el segundo empezó peor. Deslavazado, como ido del partido, el Motril se veía superado por el Alharurino. La salida de Víctor Rueda dio más empaque en el centro del campo al equipo malagueño, que rompía con extrema facilidad por las bandas. Dos incursiones terminaron con perdón final. Sin orden ni concierto, con errores infantiles en las entregas, y sin ganar un balón dividido, el Motril naufragaba. Entre Javi Martínez y Juanjo estuvieron a punto de liarla dentro del área, pero Rubén García desaprovechó el regalo. Francis García, técnico visitante, olió la sangre y dio entrada en ataque a Bernard y Sako. Víctor Rueda, de volea, mando el balón al poste, certificando una fase de despropósito local que hacía temer lo peor. Raúl Barroso dio entrada a Fran Hernández por Carlos León. El Motril pasaba a jugar con cuatro en defensa y lograba taparse ante las acometidas malagueñas, pero Hernández y Álvaro Díaz, ahora pareja de pivotes, no terminaban de hacerse con las riendas. Fue la doble entrada de Carlos Camacho e Isra la que cambió la dinámica del partido. El malagueño ya entró como cuchillo en mantequilla en su primera intervención, levantando ánimos y ofreciendo posibilidades. El motrileño dio más brío en la zona que domina. Los dos resultaron cruciales en el 1-0. En una rápida acción, el centro de Camacho lo descargó de cabeza Ceballos (había entrado al tiempo que Fran Hernández) e Israel, entrando por la derecha, se adentró en el área y cruzó rasó al segundo palo. Barroso metió después a Lolo Baeza para tener más control ante un Alhaurino que continuó “echándole cara al partido”. Cuando el Motril ya contaba los segundos para que pitara el colegiado el final, Carlos Camacho porfió por un balón y, quien la sigue la consigue, superó con un sutil disparo a Damián.

Aguisur

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