Bajonazo

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El gol de Cevallos tuvo rápida réplica del Porcuna

C.F. Motril 1

At. Porcuna 1

Motril: Tatu, Javi Martínez, Sergio Pérez, Juanjo Carmona (Mauro, min.56), Raúl García (Marcos Corral, min.64), Lolo Baeza (Carlos León, min.75), Álvaro Díaz, Isra González (Andy, min.64), Álex García (Nacho Buil, min.56), Mike Cevallos y Carlos Camacho.

Porcuna: Álvaro Chica, Josema, Óscar, Fran Lara, Joselillo (David León, min.60), Rovira, Samu Garrido, Juanse (Joserra, min.79), David Montes, Antolín (Fran Amor, min.88) y Miguel (Javi Moriana, min.88).

Árbitro: Bueso Jiménez (Málaga). Amonestó a los locales Juanjo Carmona, Andy y Marcos Corral (2, la segunda en tiempo de añadido); y a los visitantes Fran Lara, Antolín, David León y Fran Amor.

Goles: 1-0; min.16: Mike Cevallos. 1-1; min.21: Miguel.

Incidencias: 6ª jornada de liga en el Grupo 9 de Tercera Federación. Unos 800 aficionados se dieron cita en el Escribano Castilla.

Miguel González de Velázquez y Montoya

Aun sin pasar de jugar un partido discreto, el Motril tuvo sobradas ocasiones para llevarse los tres puntos, y, seguramente, una crónica hecha con la IA previa introducción de cuatro datos, apuntará a la mala suerte local como causa del empate final.

El fútbol tiene demasiadas cosas indemostrables, pero no por ello deben dejar de buscarse explicaciones, y cada uno, desde los aficionados y plumillas más torpes hasta los técnicos más acreditados, están en su derecho de buscarlas y, también, de equivocarse en la evaluación. Lo que está claro, porque es un hecho objetivo, es que el blanquiazul es uno de los tres equipos invictos del Grupo 9. Todo lo demás es opinable.

CONTUNDENTE AL CORTE. Javi Martínez se anticipa a Miguel Coca, un delantero centro que juega con el número 3 y que fue el autor del gol del Porcuna.

Con una alineación en la que era reconocible el dibujo pero que presentaba en el once inicial cinco cambios respecto al de San Pedro, la tarde pintaba apacible. Carlos Camacho, con un cabezazo picado a centro de Raúl García, puso a prueba los reflejos del meta porcunero a los pocos minutos de comenzar y, en el 16, Mike Cevallos peinaba un centro de Álex García para batir a Álvaro Chica. El despliegue atacante local no menguó por el gol y Álex García, primero; e Isra González, en la continuación de la misma jugada, tuvieron cerca el segundo. Todo parecía bajo control, adelante y detrás, pero un pase en profundidad por la izquierda permite a Miguel ganar la espalda a la defensa, entrar en el área y cruzar al segundo palo ante la salida de Tatu, que se estrenaba bajo los palos. La primera del Porcuna, y la única en todo el partido, y “pa dentro”. El empate, dada la dinámica del juego, se tomó como un contratiempo anecdótico, pero el Porcuna se creció y creyó. Hoy día, con empujar y cerrar, se complica la vida a casi cualquier rival que se ponga por delante. Así aguantó, con orden básicamente, a un Motril al que no se podía objetar nada en cuanto a movilidad e intención, pero que, tras el 1-1, no terminó de encontrar el tono que había mostrado en los primeros veinte minutos.

BUENA DEFENSA PARA UN PORTEREO QUE ESTÁ DE VUELTA. Lolo Baeza intercepta el centro de Samu Garrido. Expectante, Tatu, que regresaba a la portería del Motril ocho años después.

Sin novedades en los onces comparecieron los dos equipos tras el descanso. En los primeros compases de la segunda mitad, Cevallos, en el área chica, se sacó un remate a la remanguillé que no terminó en gol porque el brazo de Álvaro Chica actuó como un resorte para mandar el balón a corner. Prometía la cosa, pero ahí se quedó en los siguientes minutos, por lo que Raúl Barroso se propuso reactivarla dando entrada a Mauro y Buil, primero; y a Corral y Andy en una segunda ventana. Fue precisamente Mauro el que lanzó a Carlos Camacho, mil carreras durante todo el partido, que rompió por su banda y puso desde el fondo un caramelo para Marcos Corral, que hizo lo que debía, pero se encontró con una réplica descomunal de Álvaro Chica. El Motril, con más empeño que lucidez, se merecía el gol, de hecho era el único que lo buscaba, pero el Porcuna ya se había puesto en modo amarrategui total. Las aperturas y alguna filtrada para Camacho tenían buen comienzo pero vacío final. La última bala del técnico motrileño fue Carlos León, que reactivó con diferente registro la zona en la que se movía Baeza. Aun así, arriba faltaba un remate limpio y una segunda línea que rebañara; el mejor ejemplo, una falta sacada por el propio Carlos León en la que el balón se paseó apetecible de lado a lado del área chica sin encontrar quien lo empujase. Esta temporada ha habido tardes, o mañanas, mejores; y también peores.

Reyma

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