
Rafael Montero Artigas
En estos desgraciados días en el desastre ferroviario, hemos oído con frecuencia que en el dispositivo había elementos de varios cuerpos. Entre ellos había varias agrupaciones de Protección Civil. Un cuerpo de voluntarios que sirven en su demarcación habitualmente, pero en momentos determinados colaboran con otras agrupaciones. La imagen del voluntario de Protección Civil, a veces, está infravalorada, acaso sea porque forma parte del tejido social del pueblo, siendo un paisaje conocido. El voluntario suele ser una persona entregada a una labor oscura de asistencia, al cual siempre se le pide que sea esa ayuda discreta que aparece sin que nadie se lo pida. En la pandemia me cupo el honor de servir a mi pueblo junto con mis compañeros, pasamos momentos duros, pero nunca se oyó ninguna queja de aquel puñado de humildes voluntarios, una muestra más del espíritu del cuerpo. En los eventos son una presencia más, siempre dispuesta a servir. Nuestros perros de la unidad canina y sus guías, entrenan en silencio, esperando la oportunidad de atender la búsqueda de personas donde seamos reclamados. En diez años hemos sido reclamados en cerca de cincuenta ocasiones, participado en la localización de varias personas vivas y en una ocasión localizamos el cadáver de una persona desaparecida durante veinticuatro días. Por desgracia, en ocasiones nuestros esfuerzos no dieron resultado, pero quien da todo lo que tiene no está obligado a más. Los voluntarios son los que cuidan a los ciudadanos en una procesión, en el desfile de los reyes magos o en la feria. Gente que dona su tiempo y trabajo para los demás. Y cuando llega una catástrofe como la última, parten para la zona cero a ver en qué pueden ayudar. Siempre junto a los demás cuerpos, como uno solo, sirviendo bajo nuestro lema: Siempre Alerta. Cuando veas en un evento a algún miembro de protección civil, piensa en ese humilde voluntario que cede su tiempo y esfuerzo por los demás, esperando que nunca pase nada, pero, si pasa, dispuesto a ser el primero en llegar y el último en irse.





