A falta de poco más de una semana para la celebración de la Media Maratón de Motril, traemos aquí una serie de entrevistas vintage con grandes referentes motrileños de la prueba. Empezamos por esta del año 2016 a Juan José Martín Alcalde (Motril, 1958), probablemente el mejor fondista de todos los tiempos nacido en Motril, con una mejor marca de 1:10’45 en media maratón y 2:29:50 en maratón. Fue el mejor local en la Media de Motril en quince ocasiones.
José A. Salvador / Miguel González
¿De dónde le viene a un antiguo jugador de fútbol la vena atlética?
En el colegio jugaba al fútbol, pero, a la vez, los maestros te obligaban a correr en los Juegos Escolares. Fue ahí cuando despertó mi afición por el atletismo. Llegué a ser campeón provincial alevín de cross. Lo que pasa es que, cuando terminabas la edad escolar, aquí sólo tenías la opción del fútbol, así que del colegio pasé al Motril infantil.
¿Y qué siente hoy por el fútbol?

Le debo mucho. Con 16 años debuté en el primer equipo del Motril y jugué en una buena Tercera División. Tuve la suerte de jugar y trabajar a la vez, así que el fútbol me permitió también una buena posición económica siendo joven.
Se retiró del fútbol con apenas 28 años, ¿por qué tan joven?
Se puede decir que casi me retiraron psicológicamente. Por entonces había una normativa por la cual sólo podían jugar dos futbolistas mayores de 26 años, y eso me creaba problemas para entrar en el once. El caso es que, con 28 años, pensaba que era muy mayor cuando, en realidad, es la edad ideal de un futbolista porque tienes la plenitud de fuerza y acumulas ya mucha experiencia.
El atletismo se convirtió a partir de entonces en su vocación…
Empecé a correr y tuve la suerte de contactar con los compañeros del Pazito a Pazito, los mismos que siguen ahí todavía. Entrenaba con ellos y a los tres o cuatro meses hice mi primera maratón, en Valencia. Se puede decir que ahí me enganché totalmente. Al año ya destacaba y hacía marcas razonables, como 1:12 en media maratón. Mi vida era entrenar y competir dándolo todo, luchando por entrar en podio. A nivel amateur conseguí campeonatos de Andalucía de Media Maratón y Cross. Después llega una edad en la que comprendes que las etapas se cumplen, que debes relajarte y tomar las cosas de otra manera; y en ese plan estoy ahora.
En una entrevista anterior manifestaba que siempre tendrá la duda de a dónde podría haber llegado en el atletismo si se hubiese dedicado a él desde joven; y razón tiene porque, a su edad, sigue codeándose, y superando, a atletas mucho menores…
El caso es que cada vez hay más gente corriendo pero el nivel ha bajado bastante. En una Media Maratón de la Diputación puede haber mil personas, pero sólo dos bajan de 1:10. Antes corríamos 300 y para quedar entre los diez primeros debías hacer 1:08 ó 1:10, marcas con las que ahora ganarías carreras. Por otra parte, me quedo con la alegría que me produce ver corriendo a 6.000 personas en pruebas a las que antes acudían 1.000, como por ejemplo en Córdoba.
¿Por qué no hay relevo para Juan Martín Alcalde y aquella generación de corredores motrileños?
No sé qué pasa. Antes hablábamos cariñosamente del carro del pescado, que era la gente que hacía 1:20 ó 1:22; luego estaba el grupo que se movía entre la 1:15 y 1:17; y finalmente estábamos tres atletas que hacíamos fácil entre 1:10 y 1:14. Era un nivel impresionante. Cuando hice 1:10:45 en la Media de Motril, quedé octavo en la general, y con ese tiempo, ya digo, hoy podría ganar algunas carreras.
“El trail me reconforta y no sigo un entrenamiento específico para él”
Antes ha dicho que está en otro plan, y en él se incluyen los trails, ¿qué ha encontrado en esta especialidad?
Siempre me ha encantado la naturaleza, la amo, aunque se puede decir que no la había frecuentado o participado de ella. Tras dejar las carreras de asfalto, aunque alguna sigo haciendo, cuando me apetecía correr me iba por la montaña. Empecé a conocer sitios, algunos prácticamente vírgenes. Podía hacer 20 kilómetros por trialeras, sin necesidad de tomar caminos. Luego vino la moda de los trails y el primero que hice fue el de Güájar. Lo cierto es que pagué la novatada, pues hay que tener una técnica especial para correr por montaña, pero lejos de desanimarme, aumentó mi ilusión por este tipo de pruebas, por prepararlas y correrlas. Y así hasta el día de hoy, en el que puedo decir que esta modalidad es la que más me apetece.

¿Es muy sacrificado el trail?
La verdad es que lo disfruto mucho; me reconforta. Y además, sin mucho sufrimiento, porque al no llevar planes de entrenamiento me ahorro tensión y estrés. Ahora practico deporte salud. Y, aun así, sorprendentemente para mí, guardo un nivel increíble pues suelo quedar en muy buenas posiciones de carrera para la edad que tengo.
Decía Ruth Beitia en la clase magistral que dio en Motril, que, después de tantos años en el atletismo, ella sólo necesitaba entrenar unas horas al día para estar a tope, ¿es su caso?
Es lo que venía a decir anteriormente. Cuando llego 15º en un trail la gente me pregunta por el plan de entrenamiento que llevo, y yo les digo que ninguno. Yo presumo de haber sabido parar a tiempo, algo que no hicieron otros compañeros que tuvieron que dejar de correr a causa de las lesiones. Creo que he dado lo justo y necesario para disfrutar del atletismo y vivir ahora de las reservas del entrenamiento y la competición acumulados durante tantos años.
¿Tiene ya alguna meta en el atletismo?
No, aunque sigo teniendo alicientes. Todos los jueves tengo organizadas salidas nocturnas por un circuito que he diseñado. Llevo un grupo conmigo y la gente alucina. Vamos con la frontal por las trialeras y es verdad que no se ve el color de los árboles ni el paisaje en su esplendor, pero algo tiene para que la gente se enganche y haya cada vez más adictos a esta actividad.
Hablando de trail, no hace mucho se celebró el de Salobreña, que recibió elogios por doquier. Usted participó en él, ¿qué tiene de especial?
He hecho muchos trails y en ellos te esperas montaña y montaña. Sin embargo, el de Salobreña tiene playa, cerros, escolleras de piedras, trialeras, hormigón, asfalto, una subida espectacular al Monte de los Almendros con sus vistas únicas al mar, cruzar un túnel a oscuras… No le falta de nada. Es una pasada y le auguro que en poco tiempo se va a poner a la cabeza de las pruebas de trail en Andalucía.
En 2014, después de muchos años en el olvido, se recuperó la Subida al Conjuro, prueba creada por el Pazito a Pazito, ¿por qué se perdió en su día?
Las fechas, las pegas que nos ponía Tráfico para concedernos los permisos, cambios en la directiva del club… El caso es que, entre unas cosas y otras, dejó de celebrarse. David Urquízar, siendo director del Área de Deportes, consiguió que la recuperásemos en colaboración con el Ayuntamiento, aunque este año la responsabilidad de la organización ha corrido por entero al Pazito a Pazito.
¿Es más fácil que antes organizar la prueba?
La primera edición siempre es la más complicada. Después de dos o tres años, todo era más fácil y casi salía solo. A día de hoy el único cambio en el circuito es la salida, que antes era al pie del Cerro y ahora es en la Plaza de la Coronación. La entrega de trofeos ha pasado de ser en la meta a hacerse en el Pabellón. Pero el cambio más sustancial se produce en la elaboración de las clasificaciones. Hemos pasado de apuntar a boli a los corredores que llegaban a meta a utilizar chips. La empresa Cruzandolameta y los jueces de la Federación facilitan más si cabe la organización de la carrera.

En cuanto a la carrera en sí, ¿es tan dura como parece?
Es durísima. En los trails por montaña existen tramos en los que, a causa de la orografía del terreno, tienes que andar; y eso te permite hasta descansar de alguna manera. Pero, en la Subida no puedes parar, siempre tienes a alguien delante o detrás, o quieres mejorar marca.
Hubo una participación de 150 corredores, ¿satisfecho con el número?
Cada vez hay más carreras y, en esa misma fecha, se celebraba un cross en Torrenueva, un trail en Albuñuelas y la Maratón de Málaga, lo que hizo que la gente se repartiera. No obstante, creo que la participación fue buena para una carrera en subida. En la primera edición sólo participamos 80 y en la segunda, 100. El récord fue de 250. Por entonces venían atletas de nivel, había premios en metálico y la gente decía que era la mejor carrera en subida de Andalucía.





