A veces, el talento deportivo permanece escondido hasta que un pequeño impulso lo saca a la luz. Este el caso de Jorge Palomares Vílchez, un motrileño de 38 años que, hace apenas tres, decidió entrar en el mundo del atletismo inspirado por sus compañeros de oficina, reconocidos atletas en el ámbito provincial. Así, sorprendiendo, o tal vez no, a propios y extraños, este atleta tardío se ha convertido en uno de los referentes del Gran Premio de Fondo Diputación, teniendo sólo por delante de él a ese trío intratable que forman Esteban Milena, Manuel Santiago y Francisco Fernández Machado. Cuarto en la General y primero en su categoría, puestos que aspira a consolidar en lo que resta del Circuito, Palomares habla en esta entrevista de su metamorfosis deportiva fulgurante, sus logros, sus retos y su filosofía de superación personal.
Miguel González
Para aquellos que estén empezando a conocerle ahora, dígales quién es Jorge Palomares y cuál es su trayectoria en el atletismo
Soy de Motril, cumpliré 39 años en septiembre, trabajo actualmente en Japemasa y llevo solo tres años practicando atletismo. Todo empezó porque trabajaba en la Ford de Granada y mis compañeros de oficina eran Esteban Milena y Cesáreo Ceballos, dos auténticos referentes del atletismo granadino. Aunque siempre me han gustado los deportes y he jugado al fútbol con los amigos, nunca me había dedicado a ninguno plenamente. Pero de ver a estos dos “bichos” ir para arriba y para abajo, decidí empezar a correr y les pedí ayuda para dar mis primeros pasos. Desde ese momento empecé a autoentrenarme. En cuestión de solo cuatro meses me presenté en mi primera carrera en Salobreña.
Hablamos exactamente del año 2023…
Sí, en 2023. En esa carrera de Salobreña hice 38:52. Yo no sabía si era buena marca, pero la gente se sorprendía de que hubiese bajado de 40 minutos con solo cuatro meses corriendo. Al mes siguiente, en junio, corrí la media de Motril e hice 1:25, subiendo al podio como tercero en la categoría Master 35. Ahí me dí cuenta realmente de que esto se me daba bien y me animé a seguir entrenando todo el verano, entrando también, a través de unos amigos, en el club Team Halcón de Motril, un equipo modesto plagado de buenísima gente al que estoy muy agradecido.
¿Cómo se las apañaba entonces para entrenar haciendo vida entre Granada y Motril?
Entrenaba en mis ratos libres, generalmente al mediodía por Albolote o, cuando llegaba a Motril a las 8:30 de la tarde, me iba a la playa o a la pista yo solo.
En 2024 llega el gran salto de calidad…
Empecé el 2024 con el objetivo de superar mi marca de Salobreña. Me fui con Esteban Milena a Laredo y bajé de golpe a 35 minutos. Un mes después, en Salobreña, bajé a 34 y en septiembre, en Almuñécar, hice 33:30. Ya me movía en tiempos donde sentía que podía rascar algo. En octubre gané el 10K de la Media de Motril y dos semanas después, en la Media de Valencia, hice 1:13:54. Ahí empecé a pensar en federarme y competir a nivel andaluz.
Su estreno como federado fue en 2025 en el Trotasierra, ¿por qué en este equipo cordobés?
Fue a través de Esteban, claro está. Tras lo de Valencia y quedar segundo en mi categoría en el Premio de Fondo Diputación, como el Team Halcón no estaba federado para competir a ese nivel, Esteban me propuso “fichar” por Trotasierra de Córdoba. El año 2025 fue espectacular: logré el bronce en los 3000 metros en el Campeonato de Andalucía en pista cubierta en Antequera y otro bronce en relevos el mismo día. También conseguí el bronce en el 5000 de Estepona al aire libre y el oro por equipos en el Campeonato de Andalucía de 10K en ruta en Córdoba.

¿Cuáles son sus mejores marcas en las diferentes distancias?
Tengo 32:50 en 10K, lograda en Salobreña; y 1:12:17 en Media Maratón, hecha en Córdoba.
Viendo sus puestos en 5000, esos dos bronces andaluces, ¿se puede deducir que es la distancia que mejor le va?
Curiosamente, me siento más explosivo en el 5000, pero mi distancia favorita es el 10K porque me permite mantener un buen ritmo y administrar fuerzas para, a partir del kilómetro 6, apretar hasta el final.
Su “fichaje” por el Maracena era obvio…
En diciembre me surgió la oportunidad de incorporarme al Maracena y no me lo pensé dos veces. Al ser un club de Granada, conocía a muchísimos atletas y tenía allí a grandes amigos. Estar con Milena, Manuel Santiago o José Miguel era un aliciente enorme. ¿Cómo no iba a ir? Para mí era como volver a casa. No tiene nada que ver con estar fuera, como cuando estaba en Córdoba; aquí estoy en mi entorno, con mi gente, y eso también se nota a la hora de entrenar y competir.
“Milena, Santiago y Machado están un escalón por delante; para mí, ser el cuarto es lo máximo viniendo de dónde vengo”
¿Cómo lleva lo de ser el «cuarto en discordia» en el Gran Premio Diputación? ¿hay manera de recortar esa diferencia a los tres que se reparten, carrera tras carrera, los tres puestos del podio?
Lo cierto es que lo llevo bastante bien. Para mí, viniendo de la nada, ser cuarto en el Premio de Diputación llevando solo tres años corriendo es lo máximo. Atletas como Esteban Milena están en otro escalón. Son 6 o 7 segundos por kilómetro. Les puedo aguantar el ritmo 4, 5 o 6 kilómetros, pero diez es imposible a no ser que tengan un mal día, que también puede ser, porque no durante todo el año se puede estar bien. Ellos tienen una base de años corriendo que les da ese plus. Yo he empezado con 35 años y estoy intentando acercarme a ellos entrenando duro, pero tengo también unas limitaciones impuestas por el trabajo y tres niños pequeños, de entre 5 años y uno y medio. Gestionar la familia y el trabajo, quieras que no, también influye.

Tiene a su favor que usted es el más joven de los tres…
Sí, ja ja. Se supone que ellos deberían ir en línea descendente y así yo podría recortarles algo…, pero la edad en el fondo es algo relativo; solo hay que ver los años que tienen los que hacen podios absolutos. Por ejemplo, en mi categoría, Máster A, es más difícil subir al podio que en sénior.
Ya que mencionó anteriormente a la familia, ¿cómo lleva ésta ese cambio que ha supuesto su incursión de lleno en el mundo del atletismo?
Mi mujer es quien más me apoya en todo esto. Está muy orgullosa de ver cómo, carrera tras carrera, voy superándome y es la que más ánimo me da para seguir adelante. Y luego están mis hijos. Mi niño, por ejemplo, siempre quiere subirse conmigo al podio cuando consigo un buen resultado. Esas cosas son las que de verdad hacen que todo el esfuerzo merezca la pena. Puede sonar a tópico, pero, para mí, correr y competir se ha convertido ya en un modo de vida.
¿Cómo es su estructura de entrenamiento? ¿es muy metódico?
Hago entre 85 y 90 km semanales en sesiones no más largas de una hora y cuarto. Soy autodidacta; me autoentreno, aunque escucho los consejos de Esteban y de mi fisio, José Antonio Ortega, de Sport Salud, que es como un padre para mí. He aprendido a base de errores y lesiones iniciales a saber cuándo el cuerpo necesita parar. Si estoy cansado, descanso, porque somos humanos, no robots. Respeto mucho el descanso y la alimentación, aunque como de todo sin dietas estrictas.
«Sé que mi margen de mejora actual pasa por dedicarle más tiempo al gimnasio»
¿Por donde pasa su margen de mejora?
Quizá por dedicar más tiempo al gimnasio. Hago seis sesiones de entrenamiento por semana, pero apenas hago unos ejercicios en casa una vez en semana. Estoy seguro que con dos días semanales de fuerza mejoraría mis marcas. Será el siguiente paso que tenga que dar; necesito ganar musculatura.
¿Le influyen los tutoriales de internet o redes sociales?
Al final te lías la cabeza con tantos entrenadores en YouTube. Me quedo con algunos detalles, pero mantengo mi rutina. Sé que la clave es la constancia y la disciplina.

¿Qué se le pasa por la cabeza al ver que en solo tres años está ahí arriba? ¿Piensa en qué habría pasado de haber empezado antes?
Sí, es algo en lo que pienso: si hubiera empezado con 17 o 18 años, o simplemente siendo más joven, quizá ahora estaría a un nivel mucho más alto. Tampoco es que ahora me considere un gran corredor, pero dentro de mis posibilidades creo que me defiendo bastante bien.
¿Su mentalidad competitiva ha cambiado a raíz de los resultados o son los resultados los que alimentan esa mentalidad competitiva?
La mentalidad competitiva la he tenido siempre, y ha sido simplemente de superación personal; no compito contra los demás, sino contra mí mismo. Siempre he tenido ganas de aprender, de mejorar y de superarme. Me gusta hacer las cosas por mis propios medios y, cada vez que repito un reto, mi objetivo es hacerlo mejor que la vez anterior. Por eso mi evolución ha sido siempre paso a paso. En realidad, mi única competición ha sido conmigo mismo. Cuando estoy en la línea de salida y coincido con corredores conocidos, lo primero que les digo es: «Vamos a ayudarnos durante la carrera». Nunca he sentido la necesidad de competir contra los demás; mi verdadero desafío es mejorar mi propio rendimiento, dar un paso más en cada carrera y ser mejor que el corredor que fui la última vez.
“Cuando el cuerpo y la cabeza te piden parar, es cuando realmente descubres quién eres ante el sufrimiento»
¿Se puede correr sin tener la cabeza despejada?
Siempre llevas algo en la mente: un objetivo, una preocupación o cualquier pensamiento. Cuando compites al máximo nivel de exigencia, llega un momento en el que la cabeza te pide que pares, igual que el cuerpo, y ahí empieza la verdadera lucha. Tienes que pelear contra ti mismo y es entonces cuando realmente descubres cómo respondes ante el sufrimiento. En esos momentos se te pasa de todo por la cabeza: tu mujer, tus padres, tus hijos… Incluso piensas: «¿Y si me pasa algo?». Pero, al mismo tiempo, aparece otra voz que te dice: «¿Y por qué no voy a conseguirlo?». Cuando eres capaz de superar ese miedo y esas dudas, es cuando sale tu mejor versión. Lo he vivido en primera persona. Ha habido carreras a las que no he llegado bien mentalmente y las cosas simplemente no salen. En cambio, cuando llegas tranquilo, con la mente despejada y centrado únicamente en competir, todo fluye mucho mejor y eres capaz de rendir al máximo.

¿Corre por marca o por puesto?
Siempre he corrido más pensando en la marca. En carreras populares, si el circuito no está homologado, sabes que el tiempo no va a tener valor oficial y el objetivo es quedar lo más arriba posible y, si hay premios, coger alguno. Sin embargo, cuando la carrera es homologada, todo gira en torno a mejorar mis registros. En eso me enfoqué en 2025, en hacer marca en 10 K y media maratón; pero este año mi objetivo era ver cuan alto podía llegar en el Premio Diputación. Voy cuarto en la clasificación, que objetivamente es lo máximo a lo que puedo aspirar con esos tres monstruos que van delante, así que estoy muy satisfecho con la temporada.
¿Cuáles son sus carreras preferidas?
Mi favorita es Salobreña, por ser la primera y por mis raíces familiares. También me gusta Almuñécar porque soy de asfalto y me gusta la velocidad.
¿Y el Conjuro, los trails y las pruebas de ultrafondo?
No me gusta la montaña ni las carreras con muchas cuestas. Por lo que sea, la Subida al Conjuro y el ultrafondo no terminan de llamarme la atención, al menos de momento. No son mi especialidad. Lo cierto es que nunca he hecho el Conjuro, aunque entra en mi cabeza hacerlo, pero será en plan relaje, no para reventarme ni intentar hacer marca. Tengo claro que lo mío es la ruta.
La Media de Motril forma parte del Premio Diputación, ¿es también la prueba motrileña un objetivo especial este año?
Sí, quiero bajar mi marca de la Media de Motril, que es de 1:15. El año pasado buscaba el 1:12, pero la humedad de la playa me pasó factura y perdí el ritmo en el kilómetro 12. Decidí entonces que no valía la pena reventarse para pasar de 1:13 y que lo mejor era ir tranquilo, hacer un tiempo decente e intentarlo la próxima vez. En cualquier caso, fui el primer local. Este año, al ser Campeonato de Andalucía, también quiero conseguir alguna medalla por equipos con el Maracena. Mi otro gran objetivo a medio plazo es el 10K homologado de Torrox en marzo de 2027, para intentar bajar mis 32:50.
“La Media Maratón de Motril son dos carreras en una”
Por cierto, ¿qué le parece el circuito de la Media de Motril?
Me gusta porque combina la ciudad con la playa y eso lo hace muy atractivo. Pero, a nivel competitivo, para mí son casi dos carreras distintas. La primera parte es por Motril, donde tienes algún falso llano y una pequeña subida, como la del kilómetro dos, a la altura de Flanagan. Después, el recorrido ya va más favorable y prácticamente te vas dejando caer hasta llegar a la playa. Una vez allí cambia por completo la carrera. El recorrido es totalmente llano, pero aparece otro enemigo, que es la humedad. Correr junto al mar siempre tiene ese hándicap, porque el ambiente es mucho más pesado y exige un esfuerzo extra. Nosotros entrenamos aquí y estamos acostumbrados a esas condiciones, pero aun así, cuando llegas a la playa después de diez u once kilómetros, notas ese cambio de golpe. Si no vas bien preparado, ese sofocón te puede pasar factura en los últimos kilómetros.
¿Cuál ha sido su momento de mayor sufrimiento en una carrera?
Sin duda, el 5000 de Estepona. Había mucho tráfico en la carretera aquel día, hacía calor y llegué con un dolor de cabeza insoportable. Corrí con una presión en la cabeza que no sabía si iba a poder aguantar, pero logré el tercer puesto. En esos momentos de sufrimiento es cuando luchas contra tu mente y piensas en tu familia para sacar tu mejor versión.
«Considero que Esteban Milena es el mejor de los tres que pelean por el Diputación, y lo va a ganar”

¿Quién va a ganar el Diputación?
Esteban Milena lo tiene prácticamente ganado y, además, para mí es el mejor. No lo digo porque sea mi amigo, pero, sin minusvalorar a Santiago y Machado, que son dos grandísimos atletas, Milena tiene mejores marcas que ellos y también medallas a nivel nacional en varias disciplinas.
Y en Motril ¿quién es la alternativa a Jorge Palomares?
Hay corredores muy buenos, como Diego Castillo, que si se pusiera a entrenar en serio y, en cuestión de dos o tres meses, estaría a un nivel superior al mío, sin duda.
¿Algún sueño pendiente?
Me gustaría correr el 10K de Valencia o la San Silvestre Vallecana en Madrid, por el aura que tienen. Pero, sobre todo, seguir disfrutando de esto con mi familia y mejorar segundo a segundo.





