25 años del desembarco de Nene Montero en el Escribano Castilla

Muliópticas Palomares

Este verano se cumplen dos décadas y media de aquel mes de julio en el que echó a andar el, por logros, mejor Motril de la historia. Veinticinco años de la llegada de Nene Montero al equipo blanquiazul.

Miguel González

Después de una primera temporada de transición deportiva y de apuntalamiento institucional, José Antonio Murado, exitoso empresario granadino presidente del Motril, apostó a lo grande por la Segunda División en el ejercicio 2001-2002. Para ello contó con los servicios de uno de los técnicos más afamados y carismáticos de la categoría, el malagueño Antonio Montero «Nene», que años atrás había dirigido al Málaga en 2ª División, la temporada anterior estuvo al frente del San Fernando y tenía bastante popularidad como analista de partidos en Canal Sur Televisión.

Nene Montero y José Antonio Murado parecían tal para cual en la presentación del técnico malagueño

Nene Montero llegó a la Costa Tropical precedido por su fama de técnico con carácter. Su fichaje comenzó a fraguarse poco antes de finalizar la temporada anterior, en la que el Motril salvó la categoría in extremis. En sus primeras declaraciones durante el stage de pretemporada en Sierra Nevada, a 1.500 metros de altitud, el malagueño no se anduvo con rodeos: «Sería un fracaso no jugar la liguilla».

Su elección por el Motril, por encima de ofertas de clubes como Almería o Ceuta, se debió a la «sinceridad y fuerza» de una afición que le cautivó porque “nunca deja desangelado el estadio” y a la figura del presidente Murado, a quien definió como un hombre «recto y leal». Nene llegó con la escoba en la mano, manteniendo solo a cinco futbolistas de la campaña anterior, alegando que no era «lícito» renovar a un bloque que había causado tanta «irritación» en la grada.

La construcción de un bloque de hierro

El técnico diseñó una plantilla a su imagen y semejanza. Su filosofía era innegociable: «La defensa se organiza y el ataque se improvisa». Creía firmemente que sin una defensa organizada el equipo se convertía en un «desmadre». Para ello, confió en la «casta» de jugadores vascos como Gorka Soria, argumentando que aportaban una competitividad genuina, algo que ya había aplicado con éxito en otros equipos .

El golpe de efecto definitivo fue el fichaje de Aitor Huegún, arrebatado al eterno rival, el Granada CF, en una operación que dolió en la capital. Junto a él, la columna vertebral estaba formada por futbolistas como Ortiz (Xerez), Diego López (Ceuta), Raúl Martín (Cádiz), Velasco (Almería y anteriormente Real Madrid B), Samuel (Guadix), Nandi (Granada) y el citado Gorka Soria (Eibar), todos con acreditada experiencia en 2ªB e incluso en superior categoría.

Murado no escatimó medios para aquel Motril C.F. que pretendía ascender a 2ª División. La plantilla comenzó la pretemporada con un stage en Sierra Nevada.

Tras los primeros días de convivencia, destacó que disponía de un grupo humano «excelente, humilde y honesto», factores que consideraba esenciales para hacer equipo.

Nene venía precedido de una fama de técnico difícil, aunque desde el principio quiso aclarar que una cosa es ser «problemático y otra tener carácter» y él lo tenía. Afirmó que mientras se respetara su trabajo, su relación con el club sería excelente.

Aquel Motril C.F. 2001-2002 acabaría rozando con la punta de los dedos la Segunda División, pero eso es historia para otro día.

Reyma

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