Treinta años de la clasificación que cambió la historia del fútbol motrileño

Miguel González

Este mes de mayo se cumplen treinta años de la primera clasificación del Motril C.F. para una fase de ascenso a 2ª B. El desaparecido Motril C.F., con siete en total, llegó a ser en su momento el equipo del Grupo 9 de Tercera División con más clasificaciones para la que, hasta hace cinco años, era División de Bronce del fútbol español.

motril guadix
Once inicial del partido contra el Guadix. De pie: Díaz, Castillo, Francis, Puntas, Murúa y Julio. Agachados: Ángel, Camacho, Martínez, Hontoria y Espínola.

La temporada 1995-96 se erige como el prólogo de la «época dorada» del Motril C.F., una etapa en la que el club escribiría las mejores páginas de la historia del fútbol motrileño. El conjunto blanquiazul, que había vuelto esa temporada a Tercera tras pasar las dos anteriores en Preferente, confió las riendas deportivas a Miguel Novo, que regresaba al club dos años y medio después de su marcha. En ese periodo de tiempo Miguel Novo había entrenado a Guadix y Polideportivo Ejido, clasificando a ambos conjuntos para la liguilla de ascenso. De la plantilla de la campaña anterior se habían caído nombres ilustres como los de Pepe Godoy y Antonio Miguel Lozano. Se mantenían, entre otros, Antonio Díaz, Juan Carlos Hontoria, Paquillo Fernández, Juanjo Gutiérrez, Joseíllo Márquez, Ángel García, Sergio Murúa y el argentino Gustavo Di Lella; y, de la mano de Novo, vinieron el guardameta Julio García; los defensas Manolo Puntas, Miguel Ángel Castillo, Alberto Martínez, Espínola y Cruz; los centrocampistas Ignacio Carrasco, José Manuel Camacho y Francis Morales; y los delanteros José Luis Amigó y Antonio Barea. La directiva, con Federico Jiménez como presidente y Miguel Pino como hombre fuerte, se fijó para esta temporada el reto de asentarse en la categoría, aunque, viendo el plantel y la mentalidad del técnico, interiormente se soñaba con metas mayores.

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Pedro Muro y Hontoria ejercieron de capitanes respectivos de Guadix y Motril en aquel histórico partido que dirigió el colegiado sevillano Deza González

Dominio y Liderato

El equipo protagonizó un inicio arrollador, debutando el 3 de septiembre de 1995 con victoria ante el Adra (2-1). Puntas marcaba el primer gol en el retorno a Tercera y Carrasco hacía el segundo tanto. El Motril alineó aquel día a Julio, Espínola, Castillo, Cruz, Martínez, Carrasco, Puntas, Francis, Amigó (Hontoria), José Luis (Barea) y Gustavo. Otras dos victorias consecutivas, en casa del Alhaurino (0-3) y frente al Granada ’74 (2-1), colocan al Motril al frente de la tabla. El Atarfe frena a los de la costa en la 4ª jornada, pero siete victorias consecutivas confirman al Motril como líder sólido y le ratifican como serio candidato a ocupar uno de los cuatro puestos que dan derecho a jugar la liguilla de ascenso. La inercia ganadora llevó al club a alcanzar por primera vez en su historia el título honorífico de «campeón de invierno».

El Motril fue líder 28 de las 38 jornadas de liga

No obstante, la segunda vuelta fue un calvario médico que mermó el caudal ofensivo del grupo. La baja más prematura fue la del delantero Amigó, fuera de combate tras un accidente de tráfico. Para sustituirle se incorporó a Carlos Alegre (procedente del Valencia B), quien no logró adaptarse y abandonó el club en un mes. A esto se sumaron las lesiones de Carrasco, José Luis y la grave rotura de tobillo de Juanjo Gutiérrez en Manilva. Solo la llegada tardía de Esteban Vargas (Pvo. Almería) aportó un plus de calidad técnica. Asimismo, la implementación por primera vez de la regla de los tres puntos por victoria confirió un carácter dramático a la clasificación final, castigando la tendencia al empate del equipo motrileño en el tramo definitivo de la liga. A pesar de sólo haber perdido cinco encuentros y haber sido líder durante 28 jornadas (22 de forma consecutiva), el equipo blanquiazul no solo cede el liderato en la jornada 36, sino que se ve abocado a tener que jugarse la clasificación para la fase de ascenso en la penúltima jornada, en un partido en casa ante el Guadix, igualado a puntos y que también pelea por clasificarse. Además del accitano y el motrileño, otros tres equipos, Maracena (líder en ese momento), Ejido y Linares, optan igualmente a alguno de esos cuatro primeros puestos.

Objetivo cumplido

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Jugadores (Julio, en primer término) y afición celebraron en el terreno de juego la clasificación tras finalizar el partido con el Guadix
celebración liguilla 96
Camacho, Castillo, Murúa, Díaz, Martínez, Espínola… La fiesta, como no podía ser de otra manera, se extendió al vestuario blanquiazul

Es el 12 de mayo de 1996 y el Escribano Castilla registra la mayor concurrencia de público de los últimos años. Miguel Novo puso en liza a Julio, Espínola, Castillo, Díaz, Martínez, Angel (Gustavo, min.46), Puntas, Hontoria (Carrasco, min.60), Sergio Murúa (Barea, min.46), Francis y Camacho. El visitante Izco, uno de los grandes goleadores del Grupo 9 de la época, adelanta al Guadix en el minuto 20 y con victoria accitana se llega al descanso. En el minuto 53 emergió la figura del malagueño José Camacho, que de libre directo “marca de la casa” establecía el empate a uno que acabaría siendo definitivo. Camacho fue un jugador fundamental durante toda la temporada; pese a no ser delantero, fue el máximo goleador del equipo con 15 tantos, casi todos ellos logrados de fuertes zapatazos desde larga distancia. Otro de los partidos clave de aquella jornada enfrentaba a dos rivales directos, Linares y Ejido, en tierras jiennenses. Finalmente, la victoria de los ejidenses permite que el empate entre Motril y Guadix sea suficiente para que ambos conjuntos granadinos, además del Maracena, se clasifiquen para la liguilla. El campeón de liga acabaría siendo el Ejido y el conjunto motrileño terminó ocupando la 4ª plaza con un balance de 20 partidos ganados, 13 empatados, 5 perdidos, 55 goles a favor y 30 en contra.

La Liguilla de Ascenso, entonces no estaba instaurado el modelo play-off, emparejó al Motril con Manchego de Ciudad Real, San Fernando y el extremeño Moralo (Navalmoral de la Mota). Pero eso ya es historia para otro día.

J. Salcedo

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