Se decidirá en el Escribano

Muliópticas Palomares
GOLAZO. De esta manera lograba Álvaro Díaz clavar la pelota dentro del marco del Churriana

Churriana 1 Motril 1

Churriana: Sebas, Ávila, Luis Torres, Maldonado, Fer Herrera, Peso (Pimentel, min.71), Robert (Adam, min.87), Aarón, Antonio Fernández (Calero, min.82), Cristian (Guso, min.82) y Nacho Buil (Fran Martínez, min.82).

Motril: De la Osa, Iván López, Rafa Martínez (Tomás Cruz, min.37), Rali, Boris, Carlos León, Álvaro Díaz, Pablo Muñoz (Carlos Camacho, min.66), Cameron (Sergio Nieto, min.78), Antonio López y Pato (Isra, min.46).

Árbitro: Crespo Moya (Málaga). Amonestó a los locales Antonio Fernández y Fran Martínez; y a los visitantes Pato, Cameron y Tomás Cruz.

Goles: 0-1; min.16: Álvaro Díaz. 1-1; min.69: Nacho Buil, de penalti.

Incidencias: Partido de ida de cuartos de final del play-off de ascenso a Segunda Federación. Aproximadamente un millar de aficionados se dieron cita en el Estadio “El Frascuelo” de Churriana de la Vega.

INTERESES CONTRAPUESTOS. Los jugadores de ambos equipos se enzarzan en discusiones tras la caída de Robert (en el suelo),que dio lugar al penalti a favor del Churriana.

Miguel González

En un estadio con nombre de torero, el Motril se quedó lejos de cortar orejas y, menos aún, rabo. La cosa se quedó en buena faena que habrá de rematar, o apuntillar, dentro de siete días en el Escribano Castilla. Ambiente de gala en El Frascuelo, que nunca se había visto en una de estas, aunque, a decir verdad, la afición local se dedicó más a disfrutar del momento que a meter la presión típica que acompañan este tipo de duelos. Fue un partido de play-off amable, con final que dejó contentos a unos y otros: para el Churriana, llegar vivo al encuentro de vuelta; para el Motril, constatar que es mejor que el rival y que, en casa, tiene todo a su favor para ganar el pase a semifinales.
Durante la primera media hora no hubo color; o sí, los del Motril, que no se dedicó a capear, sino que fue directamente un temporal que se le vino encima a los locales, que apenas podían pasar de su medio campo. Ante el agobio, al equipo de Leví Cantero solo le quedaba el balón largo como recurso; demasiado fácil para una defensa como la blanquiazul, que se mostraba rápida y bien posicionada. De vivir constantemente con el balón, el Motril encontró primero una ocasión de Antonio López; a la segunda, tras ahondar Cameron, la pelota quedó para Álvaro Díaz, que se escoró hacia afuera del área chica y se revolvió como un resorte para cruzar un derechazo al palo contrario del meta Sebas. Golazo que admitió sin rechistar la afición churrianera, rendida a la evidencia; y que levantó aún más a la motrileña presente en el estadio, que se las prometía muy felices. Un empujón que admitía pocas dudas sobre Pablo Muñoz podía haber ayudado a esa felicidad, pero siendo dentro del área el colegiado entendió que procedía el “sigan, sigan”. Todo iba rodado, pero la lesión de Rafa Martínez a diez minutos del descanso supuso un receso en el dominio visitante. Entró al campo Tomás Cruz, pero el que suplió al lesionado fue Carlos León, que se retrasó al centro de la zaga. El medio campo del Motril perdió posición y posesión, en definitiva, control, y el Churriana logró estirarse algo más. Los locales ya llegaban, aunque sea de manera testimonial a las inmediaciones del área. En el minuto 27 fueron un paso más allá: Antonio Fernández obliga a lucirse a De la Osa, que vuela para mandar a corner un balón envenenado entre un bosque humano. El primer tiempo termina con las fuerzas más igualadas en la apariencia, aunque no es difícil ver que el Motril tiene argumentos más poderosos que su rival.

NUNCASOLO. El Motril estuvo bien respaldado en el Frascuelo por una nutrida representación de seguidores.


José “Motri” da entrada tras el paso por vestuarios a Isra, que sustituye a Pato. Ello implica un cambio en los extremos, pues Cameron se va a la izquierda e Isra se coloca en la derecha. Lo que no cambia es el decorado. El Motril sigue firme, pero no tiene el empuje del primer tiempo para acular al Churriana. Y, si entonces le faltó colmillo para rentabilizar su dominio, ahora parece conformarse con dejar que la presa se canse y cazarla cuando llegue la ocasión propicia. El partido, más trabado, no va ni “palante ni patrás”, pero sucedió lo que no es normal en estas situaciones de indefinición, que un arreón, un barullo en área visitante, una pierna, en este caso la de Isra, que entra con más fuerza de la cuenta y un jugador que se cae con más facilidad de la debida, tientan al colegiado a pitar penalti. Lo lanzó Nacho Buil al lado contrario al que se tiró De la Osa. Empate que los locales celebran con locura y que los visitantes rumian recordando tardes de puntos tirados a la basura. La cosa no fue a más porque ni unos ni otros dieron para más. Algún centro pasado de los locales y un complicado remate de Antonio López en el área chica, por los visitantes. La estocada a la eliminatoria será en el Escribano.

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