Argentino con nacionalidad española, Jorge Alberto Stella Fernández, veinticinco años viviendo y trabajando en España, preside la Asociación Liga de Peñas de la Costa Tropical 2022 bajo un modelo de gestión basado en la democracia participativa y la igualdad entre socios. En esta charla, Stella detalla cómo ha transformado la organización en una estructura donde la junta directiva no tiene más poder que cualquier otro miembro y donde las decisiones clave se toman en asamblea
Miguel González
¿Cuáles son sus raíces futbolísticas?
He sido siempre un simple aficionado. Me gusta el fútbol como deporte de grupo, pero no lo he practicado a nivel competitivo; he jugado a otros deportes, pero no al fútbol.
Todos conocemos que el fútbol en Argentina se vive de manera extrema. En estos veinticinco años que lleva viviendo en España, ¿aprecia mucha diferencia entre la manera de vivir el fútbol allá y acá?
Es evidente que hay una diferencia clara en el temperamento y el afán por el fútbol. Nosotros somos mucho más temperamentales y muy patriotas con este deporte. Algo que me sorprendió mucho al llegar a España es que en los campos la afición está mezclada; en Argentina, los aficionados de los equipos están separados por vallas y hay espacios de seguridad entre ellos.
¿A qué equipo seguía o sigue en Argentina?
Aunque me tira algo más River, en realidad soy más fanático de la selección. Me gusta ver el fútbol de selecciones y, ahora mismo, lo cierto es que sigo más a la española que la argentina; de ésta conozco a Messi y poco más.
El eterno debate para un argentino: ¿Messi o Maradona?
Para mí, sumándolo todo, me quedo con Messi. Aunque reconozco que Maradona se echó a un equipo entero al hombro y nos emocionaba más como jugador.
¿Le penaliza a Messi, de cara al ciudadano argentino, que haya hecho toda su carrera fuera de Argentina, que se vaya a retirar sin jugar ni un minuto en aquella liga?
Puede que sí, aunque espero que aún pueda jugar algunos partidos antes de retirarse en la liga argentina, al menos para que quede constancia testimonial. Después, seguramente, terminará vinculado de alguna forma al Barça.

¿Cómo entró en el mundo de las peñas y cómo acabó de presidente de la Asociación de Peñas actual?
Entré en la Peña Los Pibes, que estaba integrada mayoritariamente por argentinos; me pidieron colaboración para llevar las cuentas y poner cierto, y al final acabé teniendo, digámoslo así, todo el protagonismo. Hace cuatro temporadas, cuando cerró la liga anterior, que estuvo operativa bajo una gestión externa, decidimos crear una asociación donde todas las peñas o socios que la integrasen tuviesen la misma participación dentro de aquella. Todas eran dueños de la Asociación a partes iguales. Para formar la Junta Directiva de socios fundadores que gestionase la logística propusieron de manera informal varios nombres y al final decidieron, sin yo haberme presentado, ponerme a mí a la cabeza.
¿Quiénes le acompañan en esa Junta Directiva del Comité de la Liga?
Antes tengo que decir que, originalmente, la asociación se formó con 18 socios fundadores, aunque La Plazoleta pidió una excedencia y no compite esta temporada. La Junta Directiva, aunque inicialmente eran cinco los miembros, actualmente está compuesta por cuatro personas: Juan Diego, de La Huerta), Luis, de La Herradura), Carlos, del Vinagre; y yo. El quinto integrante, Pachá, del Rebalaje, decidió retirarse voluntariamente tras alguna «movida» interna.
¿Y eso de la excedencia de la que habla?
Si un socio se ausenta dos años de la Liga, o sea, si no se reincorpora después del primero, debe ser dado de baja de la Asociación.
Y la Junta, ¿cuánto tiempo tiene de vigencia?
Según los estatutos que regulan los clubes deportivos, no existe un periodo de permanencia estrictamente definido para la junta, aunque lo ideal es que la revisión sea anual. En cualquier caso, cualquier cambio será democrático y se realizará mediante una asamblea extraordinaria. En dicha asamblea, los socios ejercen su derecho a voto para decidir si se mantiene la directiva actual o si se elige una nueva.
“La Liga triplica las sanciones federativas para combatir la violencia”
En cuanto a la toma de decisiones, ¿qué poder tiene la Junta Directiva?
Existe igualdad de voto. La estructura está diseñada para que la junta no tenga más poder que cualquier otro socio. De hecho, se han dado casos donde la mayoría de los socios votó a favor de una medida mientras que miembros de la junta votaron en contra, prevaleciendo siempre la decisión de la mayoría. Aquí todo es democrático. Las decisiones importantes se votan en asamblea o por Telegram, y el voto del que va último en la liga vale lo mismo que el de la junta. Nosotros solo nos encargamos de defender el reglamento que votamos entre todos.
¿Y si algún socio “descarrila”?
Si incumple gravemente las normas, la asamblea extraordinaria tiene la potestad, por una mayoría de dos tercios, de llamarle la atención o incluso expulsarlo de la competición
Al estar la Liga amparada por la Federación, ¿cuáles son las competencias de una y de otra?
El tema punitivo es competencia de la Federación. Esta tiene total independencia para, según las actas, sancionar como estime oportuno. Ahí nosotros ni entramos ni salimos y acatamos lo que decida. Eso sí, tenemos un comité sancionador que es totalmente independiente. Para combatir la violencia, nosotros duplicamos o triplicamos las sanciones de la Federación. Por ejemplo, una agresión conlleva una multa de 300 € que recae sobre el socio (el dueño del equipo). Si el socio decide expulsar al jugador agresor, queda exento de pagar la multa, pero ese jugador queda «marcado» y cualquier otra peña que quiera ficharlo deberá abonar la sanción.
¿Ha habido choques competenciales entre Liga y Federación?
Al principio algunos socios hablaban directamente con la Federación, pero se les recordó que el marco federativo lo compra la Asociación, que negocia como uno solo, porque, por otra parte, es mejor que la Federación hable con uno que con diecisiete.
Se ha implementado también un sistema para evitar que los jugadores dejen deudas…
Exacto. Hemos logrado que un jugador no pueda fichar por otro equipo si tiene deudas de ropa o cuotas con su peña anterior. Lo llamamos el sistema de «libre deuda». Si un equipo alinea a alguien que debe dinero, aunque para la Federación no sea «alineación indebida», nosotros aplicamos una serie de sanciones, como la pérdida de puntos. Esto es algo que hemos pactado todos los socios.
¿Cómo se financia la liga?
Se financia con una cuota anual de los socios y un pequeño margen de las tarjetas amarillas. Con la Federación acordamos que, de los 2 euros que cuesta una amarilla, 1,50 se quedan en la asociación para gastos y 0,50 van para el organismo federativo. Somos un modelo de gestión único que ha despertado interés incluso en otras provincias, pues me han llamado de asociaciones parecidas a la nuestra para ver cómo implementar medidas similares.
Aun con todo eso, ¿qué le falta a la liga bajo su punto de vista?
Más autonomía; contar con una plataforma donde todos los socios tengan acceso a todo. También nos gustaría tener linieres y más presencia en redes sociales. En fin, seguramente todo es cuestión de dinero para poder hacerlo.

¿Ampliar la expansión de la Liga más allá del actual ámbito comarcal entra dentro de los objetivos a corto plazo?
No, ya es para mucha gente un sacrificio desplazarse a localidades como Órgiva y La Herradura. Eso por lo que respecta a los de aquí, que sólo son unos desplazamientos puntuales, pero si alguno de fuera quisiera entrar, tendría que venir a la Costa muchas veces, así que no creo que le interesase. En cualquier caso, no vale eso de yo quiero entrar en la Liga; la admisión de un nuevo socio tendría que ser votada en asamblea.
“Planeamos una categoría +35 frente al exceso de competitividad y recuperar así el espíritu que debe reinar en las peñas»
La pelea por el campeonato llega a derivar en rivalidad malsana, ¿cree que se está perdiendo el espíritu original de las peñas?
Sí, por el exceso de competitividad se está perdiendo un poco el sentido de lo que debe ser una peña. Ahora los equipos se «roban» jugadores buscando ganar a toda costa, cuando antes jugabas con tus amigos y familiares aunque salieras el último. Para proteger esto, nuestra idea de futuro es separar las aguas y crear una categoría de mayores de 35 años. Queremos que los veteranos no tengan que correr contra chavales de 25 años y que puedan transmitir los valores de la peña a los más jóvenes.
A cambio, ¿qué le está pareciendo la competición?
La liga se ha vuelto mucho más pareja; ahora hay seis o siete equipos que pueden ganar a cualquiera. También considero sido un éxito el formato de torneos complementarios que hemos creado, que separa a los ocho primeros de los ocho últimos y las eliminatorias son por sorteo puro, porque genera mucha motivación, sobre todo porque da opciones de llegar alto a los equipos menos fuertes, que tradicionalmente tenían que enfrentarse a los mejores clasificados en las primeras rondas. Todo ello provoca partidos muy vistosos hasta el final. También fue un acierto la creación de un torneo que ha venido para quedarse, el de la ELA Carchuna Calahonda, a la que quiero quiero agradecer su disponibilidad de horarios, pues nos ha salvado la temporada ante la falta de campos por las obras.
¿Cuál ha sido la decisión más delicada que han tenido que tomar en estos cuatro años?
La controversia de los partidos los sábados. Algunas peñas querían jugar los sábados por varias razones, unos porque así se aseguran la participación de los más jóvenes, que suelen salir por la noche y no estar disponibles o en las mejores condiciones en las mañanas de los domingos; otros porque jugando el sábado pueden tener todo el domingo para la familia. El caso es que decidimos que, por votación, que sólo lo hiciese una peña, Los Buenos, porque tenía campo propio para toda la temporada, el de Vélez. Un equipo no aceptó el sábado como norma general y dejó la junta directiva. Finalmente, se ha extendido a otros tres equipos que también tienen campo propio, pero siempre en los partidos que jugasen entre ellos o si, cuando juegan como local, el rival acepta jugar el sábado. Aun así, la Asociación entiende que el día ideal para los partidos, el que da sentido a la Liga, es el domingo.






