Esteban Ucedo comenzó en artes marciales tradicionales, logrando el cinturón negro en Kárate y Defensa Personal Policial (es agente de la policía local), pero a los 21 años orientó su camino hacia el Jeet Kune Do. Aunque tuvo la oportunidad de formarse en seminarios con distintos alumnos directos de Bruce Lee, el punto de inflexión llegó con su encuentro con Ted Wong. En él encontró una interpretación depurada y fiel a la esencia del Jeet Kune Do, adoptando su enfoque técnico como base fundamental de su propia práctica y enseñanza. En 2006 fundó el Club Deportivo Ucedo, hoy Jeet Kune Do Motril Spain, convertido en un referente internacional. En 2014, bajo la mentoría de Mike Gittleson, obtuvo la certificación como Full Instructor y pasó a representar a JKD Colorado en España y Europa.
Miguel González
Qué le llevó a dejar las artes marciales tradicionales y centrarte en el Jeet Kune Do?
Practiqué artes marciales tradicionales durante muchísimos años, pero al conocer el Jeet Kune Do en la universidad, vi que era totalmente diferente. El momento crucial fue en 1996, al asistir a un seminario de Ted Wong, el último alumno privado de Bruce Lee; aquello cambió toda mi dinámica y visión sobre el combate.
¿Qué fue lo que más le impactó de Ted Wong?
Ver a Ted Wong era como ver a Bruce Lee en movimiento por su trabajo de pies (footwork) y su fluidez. No era lo que se veía en otros seminarios; era una mezcla de boxeo y esgrima con una movilidad espectacular que marcó un antes y un después para mí.

¿Cómo influye la esgrima en este arte marcial?
El Jeet Kune Do es considerado como la esgrima con la mano vacía. La posición de guardia es similar a la de un esgrimista porque Bruce Lee entendió que el ataque más directo es con la mano adelantada. Usamos nuestro puño como si fuera un florete, aprovechando la línea recta para llegar más rápido al oponente.
¿Por qué se dice que la simplicidad es el pilar más difícil de alcanzar?
Porque la simplicidad es la clave de la brillantez. El Jeet Kune Do se reduce a unos ocho golpes de puño y ocho de pierna. El objetivo es que esos pocos movimientos sean inherentes a ti y salgan de forma automática; cuantas menos técnicas tengas en la cabeza, más rápida será tu reacción cerebral ante un ataque.
“Interceptar el ataque antes de que ocurra: esa es la esencia del Jeet Kune Do”
¿Qué es eso del “puño interceptor”?
Es el significado literal de Jeet Kune Do. Consiste en interceptar el ataque del oponente antes de que llegue a consumarlo. Se puede definir como una defensa agresiva: en el momento en que hueles que el rival viene hacia ti, lo atacas para frenar su avance.
¿Cómo funciona el concepto de adaptabilidad?
Bruce Lee decía que hay que «ser como el agua», que se adapta a cualquier recipiente. En el combate, el practicante debe adaptarse a la altura, velocidad y peso del oponente. No es que el arte cambie, sino que cada persona se expresa de forma individual a través de su cuerpo según el medio y el rival que tenga enfrente.

Y de las cuatro distancias: pies, manos, atrapes y suelo, ¿cuál es la prioritaria?
Hay que olvidarse de eso. El Jeet Kune Do tiene influencia de la esgrima, el boxeo y el Wing Chun (de donde vienen los atrapes). Bruce Lee no estableció el suelo como prioridad. Tenemos técnicas de suelo muy simples, autorizadas por Ted Wong, pero no son grappling ni Jiu-Jitsu; buscamos la simplicidad y efectividad rápida. Bruce Lee evolucionó el arte; no se parece a lo anterior.
¿Es Bruce Lee el padre de las MMA?
Aunque muchos lo afirman, no estoy de acuerdo. Bruce Lee creó algo nuevo y efectivo alejado de sistemas clásicos; son artes distintos, aunque los luchadores de MMA puedan tener alguna influencia del JKD
“No dejo que al club entre gente de “dudosas intenciones”; tengo un sexto sentido para detectarlo”
Entrenan lunes, miércoles y viernes en el gimnasio del IES “Julio Rodríguez”, ¿qué tipo de personas asisten a su club?
Viene gente de todo tipo, desde jóvenes hasta mayores, y últimamente hay mucha demanda de mujeres. Solo unas tres personas de las 15 o 16 que hay vienen de otras artes marciales y coinciden conmigo en que han hecho el mismo recorrido hasta descubrir el Jeet Kune Do. Lo más importante en nuestro grupo es la carencia de ego y que el bienestar del grupo siempre está por encima del individuo.

Se supone que la enseñanza del Jeet Kune Do, como la de todos los artes marciales, debe servir principalmente para defenderse de cualquier amenaza, ¿y si viene a aprender al club alguien de “dudosas intenciones”?
Si algo tengo, es un sexto sentido para hacer una criba. Hasta el día de hoy no he tenido problemas con la gente que está aquí. Si no me convencen, no entran; la criba suele ser un 99,9% efectiva.
¿Cómo es una clase típica y qué importancia tiene el sparring?
Aquí no hacemos formas, sombras ni «katas»; es el arte de la lucha. Casi todas las clases terminan con sparring, que es fundamental porque entrenamos para combatir. Lo hacemos con ropa deportiva y zapatillas para que sea lo más acorde a la realidad de la calle. Por otra parte, no hay diferencias de grupos, todos entrenan juntos. Buscamos que una niña de 15 años pueda entrenar de forma segura con un hombre de 50, o que alguien de 60 kilos lo haga con otro de 100, porque esas son situaciones reales que te puedes encontrar en la calle.
¿Hay peligro físico en un entrenamiento?
Aunque es contacto pleno, los sparrings son muy controlados y usamos protecciones completas: casco, bucal, coquilla, espinilleras, protector de pecho para las mujeres… En veinte años dando clase, apenas he visto un par de lesiones de costilla y algún golpe en la cara o nariz sin fractura…
Aparte, claro está, de la técnica, ¿qué tipo de preparación física requiere el JKD?
La flexibilidad, como en todas las artes marciales, es fundamental. También un entrenamiento de musculación específico, no de culturista. Asimismo, hay que desarrollar un cardio para situaciones de extremo estrés donde la adrenalina sube al 200%.

“El Jeet Kune Do te hace más prudente; sabes el daño que puedes hacer”
Al no haber cinturones, ¿cómo se mide el progreso de un alumno?
Nosotros funcionamos por linaje, no por federaciones. El progreso se divide en tres niveles (1, 2 y 3) y no depende del tiempo, sino de la evolución real. Puedes llevar cinco años entrenando, pero si no has evolucionado, no se te certifica. Yo sigo el linaje de Ted Wong a través de mi mentor, Mike Gittleson, de Jeet Kune Do Colorado, que viene todos los años a hacer seminarios.
¿Llega un momento en que un alumno deja de asistir a las clases porque piensa que ya ha aprendido todo lo que tenía que aprender?
Sí, como en todas las artes marciales, hay gente que viene con cierto ego creyendo que lo sabe todo y termina abandonando. El Jeet Kune Do es un arte muy selectivo y exigente; no todo el mundo está preparado para el nivel de desarrollo que requiere. A veces digo que el propio arte «te expulsa» en un momento determinado si no tienes la constancia necesaria, ya sea a los tres, cuatro o cinco años.

¿Qué papel juegan sus alumnos en el éxito y prestigio actual del club?
El estatus que tiene el club hoy en día, no solo en España sino a nivel europeo y mundial, se debe en un porcentaje muy alto a mis alumnos, tanto a la «Vieja Guardia» como a la nueva. Gracias a los vídeos que subo de ellos representando el arte, nos hemos convertido en un grupo de referencia del Jeet Kune Do. Alumnos como Jorge, Guillermo, Dani o Andrés, que llevan ya unos cinco años, demuestran un nivel muy alto y son los que realmente sostienen el prestigio de la escuela.
Terminenos con una pregunta tópica, ¿es el Jeet Kune Do una filosofía de vida? ¿qué valores fomenta?
En mi caso, le dedico muchísimas horas; sí, es un modo de vida. Además, quien lo practica se vuelve más cauto y prudente. Sabes que tienes un arsenal que puede ser peligroso utilizar y eso te hace desarrollar el autocontrol.


















