Miguel González
Algunos ya habrán oído hablar de él o lo conocerán por algún reportaje que hayan visto. Unos cuantos, incluso, son practicantes asiduos. Nos referimos, y les presentamos, al Fútbol Andando, una modalidad deportiva que, impulsada por el CDC Asako, ya tiene un buen montón de adeptos en Motril.

El fútbol andando (Walking Football) surgió en Inglaterra en 2011 como una alternativa segura al fútbol tradicional, especialmente pensada para mayores de 50 años. Su objetivo es facilitar la práctica del fútbol de forma accesible y con menor riesgo de lesiones para personas de diferente condición física. A pesar de su nombre, no consiste simplemente en caminar. La regla principal establece que siempre debe haber un pie en contacto con el suelo, lo que limita la velocidad a un ligero trote (tipo marcha atlética) y evita esfuerzos bruscos. Aunque existe un reglamento oficioso, está abierto a variaciones según los practicantes. En un campo de fútbol 7 y con porterías más pequeñas que las del fútbol 11, los equipos suelen estar conformados por 5 o 6 jugadores. Entre las reglas principales, destaca que los saques de falta son indirectos, los saques de banda se realizan a ras de suelo, hay ausencia de fuera de juego y está prohibido elevar el balón por encima de la cabeza. Como consecuencia, los pases al espacio no tienen mucho sentido, y cobran más importancia la precisión, la movilidad y los apoyos constantes para encontrar salidas.
La regla principal establece que siempre debe haber un pie en contacto con el suelo


En Motril, la modalidad, como quedó dicho anteriormente, la introdujo el Club Deportivo Cultural Asako a iniciativa de Daniel Pérez Juárez en marzo del año pasado. Desde entonces, los participantes se reúnen todos los lunes por la noche en el campo del Cerrillo. Actualmente son 31 los miembros “en plantilla” y, aunque en principio se pensó para mayores de 55 años, lo cierto es que las necesidades para completar equipos a la hora de los partidos y las afinidades con el club han permitido la incorporación de algunos jugadores lejos todavía de la edad establecida. Prácticamente la totalidad de los jugadores están ligados al fútbol local desde siempre, y una gran mayoría pertenece a distintas peñas de veteranos de la ciudad. En campo de fútbol 7, los equipos están formados por entre 7 y 8 jugadores, siendo Pacorro Escañuela el árbitro que imparte justicia lunes tras lunes. Curiosamente, las amonestaciones se las lleva siempre el número 90, y es que todos los jugadores lucen ese número, símbolo de “viejuno”, a la par de vitalidad, en el dorsal de sus camisetas. El grupo cuenta incluso con participación foránea, Eoin, un irlandés afincado en Motril.

No dar más de tres toques y no estar parado con el balón más de cinco segundos; otras reglas a considerar
Lo cierto es que “jugar andando” no es tan fácil como pueda parecer. Hay que asimilar bastantes “cosillas”, como el no poder dar más de tres toques, no estar parado con el balón más de cinco segundos, no arrebatarlo al contrario entrando por detrás y, sobre todo, reprimir el impulso de correr un poquito cuando ves que no llegas a un pase. Eso sí, es frecuente que de una semana a otra se introduzca a petición popular alguna variación al reglamento; por ejemplo, antes podían marcar goles dentro del área, cosa que ahora, y hasta nueva orden, no vale. Lo que está claro es que, de una manera u otra, estos veteranos, algunos ya septuagenarios, se lo pasan pipa con esta modalidad en la que, créanlo, también se suda lo suyo.
Casi por delegación de su hermano, Sigfrido Pérez Juárez, expresidente del Asako, es el que se encarga del asunto “walking”. De momento no hay torneos y el equipo más cercano con el que confrontar fuerzas está en Vélez Málaga. El deseo de Sigfri es que pronto haya suficiente número de practicantes para organizar pequeñas competiciones en diferentes categorías, desde +45 a +65. Asimismo, y siendo el Asako el club que es, está abierto a que las mujeres también entren en juego. Nunca mejor dicho, todo se andará.











