Hoy se cumplen veinte años de un partido para la historia. El 11 de junio de 2006, en el estadio Bahía Sur, el Motril C.F. eliminaba en la tanda de penaltis al potente San Fernando y se metía en la final por el ascenso a 2ª B. Nunca ha estado el primer equipo de la ciudad más cerca que entonces de regresar a la División de Bronce del fútbol español. El conjunto blanquiazul había sido tercero, a un solo punto de Granada C.F. (campeón) y Granada Atlético, en un fortísimo Grupo 9 de Tercera División. En la primera ronda de los play-offs de ascenso tuvo como rival al San Fernando, segundo clasificado en el Grupo 10.
En el partido de ida, celebrado en el Escribano Castilla, el Motril se impuso gracias a un solitario tanto de Nico Bettolini. Con esa mínima ventaja y una marea de aficionados blanquiazules acompañándole, viajó el Motril a la ciudad isleña…
Esta fue la crónica de aquel partido en Mucho Deporte…
El Motril se jugará el ascenso con el Villanovense tras eliminar al San Fernando en la tanda de penaltis
La clasificación más hermosa
C.D. San Fernando 1
Motril C.F. 0
San Fernando: Wilfred, Hugo, Chiqui (Silveira, min.88), Gonzalo, Montero, Ángel (Juanje, min.81), Edu (Moisés Carrera, min.74), Iván Guerrero, Sergio Berro, David Navarro y Javi Muñoz.
Motril: Toni Bernal, Pinino, Álex, Juanlu, Mariño, Chupi, Nico (Cardozo, min.63), Lasarte (Alfonso, min.91), Sergio Gil, Jonathan Rey (Borja Secades, min.84) y Salva.
Árbitro: Vázquez Galán (Sevilla). Amonestó a los locales Edu y David Navarro, y a los motrileños Nico, Lasarte, Juanlu, Mariño y Borja Secades. Expulsó en el minuto 84 de la segunda mitad al entrenador del Motril, Andrés García Tébar.
Gol: 1-0; min.86 Chiqui.
Tanda de penaltis: Salva (gol), Iván Guerrero (gol), Cardozo (para Wilfred), Javi Muñoz (gol), Borja Secades (gol), Juanje (fuera), Alfonso (gol), Silveira (fuera), Chupi (gol).
Incidencias: Partido de vuelta de la primera eliminatoria de la Fase de Ascenso a 2ª B. Unos 5.000 espectadores se dieron cita en el Estadio Bahía Sur de San Fernando, con nutrida presencia de aficionados motrileños, que se desplazaron en cuatro autobuses. Asistió al palco el alcalde de Motril, Pedro Álvarez.

Miguel González
El fútbol no tiene miramientos. Para ser generoso con unos debe ser cruel con otros. Son las dos caras del triunfo, la euforia del ganador y el desconsuelo del perdedor. Sonrisas y lágrimas que acaban definiendo dos universos distintos dentro de un mismo campo de batalla.
Este domingo, ese fútbol que premia tantas veces a capricho, quiso que el Motril conociera el dulce sabor que provocan las victorias labradas con tenacidad y agonía casi extremas, una mezcla que acaba por convertirse en río de emociones y mar de felicidad, el éxtasis.
Por el contrario, al San Fernando le tocó correr con el lado trágico de esta ley implacable del fútbol que sólo admite la alegría en una única dirección. El conjunto isleño, para más inri, se ahogó en la orilla después de haber sido capaz de remontar la corriente, algo parecido a lo que le pudo suceder al Motril que, sin embargo, encontró un boca a boca salvador en forma de penaltis al limbo.

Empezó intimidando el cuadro motrileño; en el minuto 1 Wilfred se vio obligado a meter un buen puño para repeler a corner un potente disparo de Jonathan Rey. Debió quedar aturdido con ese golpe de efecto el San Fernando que, incapaz de salir de su campo, no hizo intervenir a Toni Bernal hasta el minuto 7, eso sí, para recoger un balón residual.
Pero el conjunto de Sánchez Franzón sabe tener paciencia en el intento de ajustar sus mecanismos. Berro, al contrario que en el Escribano Castilla, no está solo en punta, le acompaña Iván Guerrero, más proclive que aquel a dejarse caer por aquí y por allá, pero a ellos se unen el desequilibrio de Javi Muñoz y la proyección del lateral derecho Hugo –hombre que no jugó en la ida-. El San Fernando empieza a combinar bien, mide y toca en corto hasta que llega el momento de acelerar; con estas pautas, superada la media hora, alcanza su mejor fase de juego en la primera mitad. Toni Bernal, a disparo de Javi Muñoz en una jugada de brillante comienzo y trastabillado final, detiene junto al palo; poco después, Berro cruza demasiado su remate en un pase de la muerte servido desde la derecha. Atempera el Motril el arreón azulino y gana el vestuario con un esperanzador cero a cero.

Le cuesta al San Fernando hacerse con el mando a la vuelta, no obstante, lejos de desarmarse por las prisas, elabora sin exponer, facilitado en parte porque el equipo de Tébar tiene como único recurso ofensivo el fútbol directo sobre Sergio Gil, un problema demasiado fácil de resolver para la defensa azulina. A medida que los minutos pasan el dominio isleño deja de ser disperso, ahora lo es a bloque, los aclarados por ambas bandas que aprovechan Javi Muñoz e Iván Guerrero son una amenaza incesante. Sobresale entonces la figura de Toni Bernal, jugándose el físico en dos mano a mano que casi le dejan groggy; el portero murciano tiene su tarde más estelar desde que defiende la meta motrileña. En un respiro, el Motril está punto de sentenciar la eliminatoria, en dos saques de esquina consecutivos Chupi ve como le sacan sendos balones bajo los palos. A renglón seguido Jonathan Rey quiere ajustar demasiado un balón servido por Sergio Gil en la mejor acción del cuadro granadino. El San Fernando reacciona tras sentirse con la vida perdonada. El Motril trata de parar el partido conocedor de las reglas y las trampas pero los gaditanos ya están desatados, incluso aprovechan que el árbitro estaba hablando en la banda para marcar un gol que, por supuesto, no subió al marcador.

A raíz de esa curiosa acción Tébar va a la calle. El empuje isleño es sí o sí, Álex, Pinino, Chupi, Mariño, también Juanlu, han sacado piernas y cabezas imposibles para cortar balones envenenados, pero, en un corner donde hubo algo más que forcejeos, Chiqui establece el empate con un cabezazo en el segundo palo. La explosión en el Bahía Sur fue descomunal, invasión de campo incluida. Intentaron unos y otros, con más fe el San Fernando, no ir a la prórroga, pero el tiempo extra se hizo inevitable. Treinta minutos con escasas pero buenas ocasiones. El Motril ganó con Alfonso escorado a la derecha, pero los protagonistas serían los guardametas; Wilfred, en la que parece ser su especialidad, sacó una mano prodigiosa junto a la base del poste para evitar el tanto de Chupi; Bernal volvió a poner su integridad en peligro arrojándose a los pies de Iván Guerrero.
Llegó el Motril a ir por detrás en la secuencia de los penaltis, pero cuando peor pintaban las cosas, Juanje y Silveira le dieron una última oportunidad a Chupi, el blanquiazul -el domingo rojillo- que más cerca estuvo del gol en el Bahía Sur, de ser el héroe de un partido que ya forma parte de la mejor historia del fútbol motrileño.















