(6/11/2025) Chus Hevia: “Aún estamos al cuarenta por ciento de nuestro potencial”

Miguel González

Militó en las categorías inferiores del Real Madrid. ¿Con quién coincidió allí?

Me fui con 14 años y estuve cuatro. De los que llegaron a la élite, coincidí con Parejo, Lucas Vázquez, Nacho… Fue una experiencia muy buena. Vas allí pensando que puedes llegar a ser futbolista, pero no se dio.

¿Por qué no se dio en el club merengue y marchó a la cantera del Villarreal?

Hay muchos factores que van condicionando. Te vas muy joven, vives en un colegio… y también cometí errores. Pero todo suma, son experiencias que te marcan.

Madrid, Villarreal y Huelva, ¡vaya cambios de punta a punta del país…!

Era mi último año de juvenil. En el Recre estaba Pablo Longoria, asturiano, ahora presidente del Olympique de Marsella. Era entonces el director deportivo y me llamó. Ese año acabé debutando en Segunda División.

¿Por qué no tuvo continuidad en el Recre?

Subí al primer equipo en buen momento, pero me tuvieron que operar del pubis. Cuando regresé, había otro entrenador y todo cambió. Llevaba mucho tiempo fuera y me apetecía volver a casa, así que regresé a Oviedo en navidad.

Inició así un largo periplo, siempre en Segunda B…

Sí, pasé por el Marino de Luanco, un equipo muy humilde donde hice un buen año, lo que me permitió fichar por el Cartagena. Luego jugué en el Racing, volví al Cartagena y finalmente estuve una temporada en el Linares y otra en el Marbella.

¿Cuál fue su “prime” como jugador?

El primer año en el Cartagena. A nivel colectivo fue un mal curso, porque teníamos equipo para subir a Segunda A y acabamos jugando el play-off por no descender ante Las Palmas B, pero personalmente marqué 12 goles y estuve muy bien.

¿Qué tal era el Chus Hevia futbolista?

Jugaba de mediapunta, tenía talento y último pase. Me faltaba algo de velocidad, pero creo que era un buen ‘10’.

¿Alguna referencia como jugador aparte de su padre?

Mi padre y yo no nos parecíamos en nada. Él era un ‘9’ puro, rematador. Apenas lo vi jugar, solo en vídeos, pero todos dicen que era mucho mejor futbolista que yo. Cuando me fui a Madrid me encantaba Guti.

EN LA «FÁBRICA».Celebrando un gol con la camiseta del Real Madrid. Cuatro años estuvo Chus Hevia en la cantera del club merengue.

¿Por qué lo dejó tan joven, con 27 años? Lo de entrenar, ¿fue algo sobrevenido, una manera de seguir metido en el fútbol o llevaba ya dentro el gusanillo?

Mi último año fue en el Marbella, y apenas podía moverme. Tuve que dejarlo, pero nunca pensé en ser entrenador; fue mi padre quien me animó. Me insistió en que sacara los títulos. Cuando me retiré, el preparador físico del Marbella, Padi, se quedó como entrenador y me pidió que trabajara con él. En ese momento me dio la vida. Me enganchó a esto. Saqué el nivel 2 y al año siguiente empecé a entrenar equipos juveniles en Asturias.

Y en otro giro un tanto sorprendente, pasa de entrenar en Asturias a hacerlo en un equipo jienense de la Tercera RFEF…

Tras dos años en la Unión Comercial, un equipo sénior en Primera Regional, logramos ascender a lo que aquí es División de Honor. Me veía preparado para más, pero en Asturias no surgía nada. Apareció lo de Torreperogil y fue una locura: fui con mi padre a la entrevista, salió bien… y gracias a eso hoy estoy aquí.

¿Es cierto que su padre viene a ver sus partidos?

Sí, son 900 kilómetros desde Asturias y no quiere coger el avión; aun así, suele venir cada dos semanas. El último partido que vio fue contra el Arenas.

¿Cómo se fraguó su llegada al Motril?

Cuando se va Manu, recibo una llamada de Viti y me dice que tiene algunos nombres sobre la mesa y que yo soy uno de ellos. Hablamos un rato y parece que le entro por el ojo. Todas las conversaciones fueron con él. En un par de días se cerró todo.

Un tópico típico, ¿qué fútbol le gusta implementar en sus equipos?

No creo que un entrenador pueda jugar siempre igual. El Motril no se parece al Torreperogil: diferentes jugadores, diferentes circunstancias. Eso sí, me gusta que mis equipos sean atrevidos, sobre todo a la hora de apretar y buscar al rival. Este año, al contrario que en el Torreperogil, tenemos mucho gol, jugamos con dos puntas y eso cambia todo con respecto a mi equipo de la pasada temporada. Hay que adaptarse a lo que tienes en el vestuario.

“No es un tópico, se juega como se entrena”
“Aquí nadie está por encima del grupo: si alguien lo piensa, se tiene que ir.”

chus hevia 3
MEDIAPUNTA CON LLEGADA. Acaba de marcar un gol con el Cartagena. En el equipo blanquinegro vivió sus mejores momentos como futbolista.

Por tanto, ¿el sistema y el estilo no son innegociables para usted?

Para nada, hay unas premisas que debemos tener, como apretar y ser valientes, pero la estructura y mil cosas más hay que ir variándolas.

¿Hasta qué punto la meritocracia es objetivamente aplicable a la hora de otorgar, en su caso, una titularidad?

Depende del rendimiento y del plan de partido. Para mí el entrenamiento es más importante que el domingo. Siempre digo que se juega como se entrena, y eso no es un tópico. Si haces una mala semana, no puedes tener buenas sensaciones el domingo. Por otra parte, les recalco a los jugadores que cada uno tienen su rol, aunque eso no implica que deban conformarse sino disfrutar de los momentos que les depare ese rol. Si tienes diez minutos, aprovéchalos. Luego, claro está, hay futbolistas que tienen mucho talento y les basta muy poco para rendir, mientras que a gente muy currante le puede costar más.

¿Qué parte le corresponde en la confección de la plantilla?

La mayor parte fue trabajo de Viti. Yo propuse algunos nombres, pero la última palabra siempre fue suya.

¿Contar con Antonio López es como tener siempre una bala extra que no se pueden permitir los demás equipos?

Para mí es el mejor punta de la categoría. Aunque no marque, es un incordio constante. Si hay una bola en el área, allá que van tres jugadores rivales con Antonio; si se produce un envío, allá que arrastra a otros dos. Es una referencia que, además, me está sorprendiendo gratamente también como capitán, es buenísimo.

¿Qué le pidió la directiva al contratarle?

Subir. Así de claro.

¿Y usted qué se exige?

Preparar el equipo lo mejor posible para lograr ese objetivo. Sé que es muy difícil subir, pero soy ambicioso y me gusta esa exigencia.

¿Hace cuentas?

No, me parece que sería un error. La ambición tiene que ir en el día a día. Si pensamos en el largo plazo, estamos muertos.

“Antonio López es el mejor delantero de la categoría y, además, un capitán ejemplar.”
“Tenemos plantilla para competir de sobra; sólo nos reforzaremos si aparece algo realmente interesante”

Analice el equipo línea por línea…

Miguel es un portero top de la categoría, de los que dan puntos. Javi viene a aportar y estamos encantados con él. La defensa, que al principio generaba dudas, está creciendo, y la prueba es que encajamos pocos goles. En el medio tenemos variedad: Pablo y Álvaro son más de jugar, más conductores; Niko, Tomás y Carlos, aunque éste ahora actúe más de central, son más posicionales, de estar cerca de la línea de cuatro. Arriba, Antonio es la referencia, mientras que Pato es más movible; por fuera tenemos a jugadores más encaradores, como Cameron y Nieto. Creo que el equipo es bastante compensado.

Aun así, ¿haría falta algún refuerzo?

Con Rali e Isra seríamos veinte y nos quedaría una ficha sénior. Considero que hasta enero no deberíamos tocar nada. Estoy a gusto con lo que tengo y no se trata de traer por traer. Sólo ficharíamos si surge la oportunidad de incorporar algo verdaderamente interesante. Ahora mismo tenemos plantilla para competir de sobra.

Otra anomalía, un entrenador que apenas pide…, ¿de verdad que no aprecia carencias en algunos puestos?

No. Es verdad que la plantilla no es muy amplia, pero tenemos jugadores polivalentes: Boris puede jugar en ambos laterales, Carlos como mediocentro o central, Pato de extremo o punta… Eso nos da alternativas.

Mucha gente no entiende que se haya prescindido de Toni, uno de los jugadores más desequilibrantes de la plantilla, y piensa que a ese tipo de futbolistas hay que mantenerlos pese a sus “arrebatos”. Sin embargo, usted no tuvo contemplaciones…

El día del Huétor Vega tuvo minutos en la segunda parte y jugó a muy buen nivel, pero no se tomó bien la suplencia siguiente. Le expliqué el motivo y no me gustó su reacción. Aquí nadie está por encima del grupo; si alguien piensa que puede estarlo, se tiene que ir, y sigo pensando que Toni es muy buen futbolista, desequilibrante, pero no quería estar.

¿Qué le falta al equipo para ser el que usted quiere?

Mucho. Cuando ganas es más fácil trabajar, pero quiero un equipo que tenga aún más balón, más ritmo, más capacidad ofensiva. Lo digo siempre: las victorias no deben cegarnos y pensar que somos la hostia. Estamos, como mucho, al 40 por ciento de lo que podemos llegar a ser.

Sinceramente, ¿le sorprende estar en todo lo alto de la tabla y con esa puntuación?

No. Esta categoría es muy compleja: campos distintos, estilos distintos… Pero tengo un gran equipo y mucha ambición. Estar como estamos es consecuencia lógica de salir a ganar todos los días.

“No están Jaén ni Malagueño, pero el nivel de los de abajo ha subido”
“La afición de Motril es pasional; aquí se vive el fútbol”

¿Se hace ya una idea clara de quiénes serán los rivales por el ascenso?

Torre del Mar, Mijas, Marbellí y creo que el Recreativo acabará apretando. Este año no están Jaén ni Malagueño, pero el nivel por abajo ha subido.

¿Tienen los jugadores en estas categorías hábitos realmente de profesionales?

En general sí. Se cuidan y siguen las pautas del preparador físico. Pero en Primera División también hay hábitos buenos y malos. No todo el mundo es igual y no a todos le funcionan las mismas cosas.

Con tanta tecnología aplicada al fútbol, da la impresión de que es imposible ser entrenador sin un equipo de analistas, pantallas de TV, ordenadores… Llama la atención verlo a usted libreta en mano durante los partidos…

Pienso que se hacen muchas cosas de cara a la galería. Evidentemente, ver los partidos del rival y los tuyos, te enriquece; tienes que saber mínimamente usar el ordenador, pero también se puede entrenar perfectamente tirando de boli y papel. Lo de la libreta es una manía que tengo: me gusta apuntar las cosas de las que quiero hablar en el descanso para que no se me olviden.

Habiendo pasado por tantos clubes, ya sea como jugador o como entrenador, ¿qué le ve de particular a este C.F. Motril?

Me gusta lo que se ve los domingos en el campo. La afición es pasional y se nota que aquí se vive el fútbol. Es un club que podría estar en una categoría superior. Me recuerda un poco al Linares.

¿Qué echa en falta en la estructura del Motril, quizás los problemas para entrenar en un campo fijo?

Hasta en Cartagena íbamos a entrenar fuera para no pisar el césped, todo lo que tiene césped natural tiene esta contra, la mala suerte es que le Poli no esté bien, porque nos daría la vida. El Cerrillo está bien pero es muy pequeño.

¿Cómo vive en Motril?

Como un rey. Vivo en la playa y es una pasada. En el edificio no me cruzo con nadie, no hay ningún ruido. Sería para vivir ahí toda la vida. Después de Torreperogil, con aquel frío, esto es un lujo. Mi familia alucina cuando viene.

¿Desconecta del fútbol ahí en la playa?

Imposible. Es mi trabajo y mi pasión. Veo fútbol, preparo entrenamientos y partidos. Ahí tengo las mejores condiciones para hacerlo.

¿Teme a algo en particular que pudiera quebrar esta trayectoria idílica del equipo?

A los malos momentos, que llegarán. Pero ahí es cuando más tenemos que confiar en lo que estamos haciendo y cuando la gente nos tendrá que echar también un cable. El fútbol son dinámicas, en un momento te entra todo y luego no. Se trata de alagar lo máximo los buenos momentos y que los malos sean cortos.

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