Cumple su quinta temporada en el club blanquiazul y ha decidido afincarse en la ciudad; razones suficientes para considerarlo un motrileño más. Jonathan Rey (Gijón, 1979) es de esos futbolistas cuya inmensa calidad no pasa desapercibida en ningún campo. Formado en la cantera del Spórting, es difícil entender que no llegase nunca al primer equipo gijonés. En la historia del Motril, sin embargo, ya es uno de los “grandes”.
Miguel González
Jonathan, ¿se puede decir que el fútbol lo llevas en los genes?
Pues sí, más o menos. Mi familia siempre fue muy futbolera. Mi hermano mayor jugó al fútbol y anteriormente lo hizo un tío mío. Yo tenía cinco años cuando, junto a un amigo, me apunté en el equipo del barrio. Ahí estuve hasta los diez años, edad a la que me reclutó el Spórting.
La cantera del Spórting fue en su día una de las más prestigiosas de España, ¿cuál era el secreto de Mareo?
Pienso que no tenía nada que envidiarle a La Masía o a la cantera del Ajax. Constaba de una estructura increíble y estaba muy bien trabajada, pero, por desgracia, la fama que tenía se ha perdido bastante. Y tal vez haya sido por deméritos propios, porque en Mareo entró gente que ha ido destruyendo mucho de lo que era el Spórting. Pienso que mi generación es de las últimas que han sido productivas para el club.
Pasaste por casi todos los escalafones del club gijonés, desde alevines al filial, ¿por qué un jugador con la clase de Jonathan Rey no llega al primer equipo?
En este mundillo cualquier circunstancia puede influir para bien o para mal. Yo estuve haciendo la pretemporada con el primer equipo, dirigido entonces por Vicente Cantatore; todo apuntaba a que me iba a quedar pero, justo antes de empezar la liga, cesaron a Cantatore y subieron a Pepe Acebal. Mi relación con el nuevo técnico no era buena pues, no sé exactamente por qué razón, en el filial la tenía tomada conmigo; así que me puso la cruz y me tuve que ir.

¿Le guardas rencor al Sporting?
Me fui dolido porque mi salida fue por causas más personales que deportivas. Pero no guardo rencor; también soy autocrítico, y parte de culpa es mía por no haber dado un poco más de mí o por no ser de otra forma. En cualquier caso, estoy contento del cómputo general de mis años allí.
Hoy, desde la perspectiva que da el paso del tiempo, ¿crees que podías haber jugado tranquilamente en Primera o Segunda División?
No sé si tranquilamente, pero sí creo que podría haber debutado y permanecer algún tiempo. Se habían dado las circunstancias para ello, pero llegado el momento me faltó ese punto de suerte que siempre es necesario. Es así y no hay que darle más vueltas.
Perteneciendo a una cantera y un club tan prolíficos en grandes jugadores, ¿a quiénes admirabas?
El que más me ha marcado es Luis Enrique. Luego me han “tirado” jugadores como Tomás o Juanele porque son con los que más relación he tenido.
¿Existe realmente un estereotipo de jugador norteño?
Yo diría que hay un parecido entre la escuela asturiana, la gallega e incluso la andaluza; pero asturianos y gallegos somos distintos a los jugadores vascos, que son menos técnicos y más aguerridos.
¿Echas de menos esos campos del norte de España?
Sí, sobre todo el día que llueve, porque allí el césped, sea en la categoría que sea, se mantiene de maravilla.
Continuemos con tu trayectoria deportiva. En la temporada 2000-2001 dejas el filial y fichas por el Granada…
Sí, Ismael Díaz, entrenador del Granada, era asturiano y me conocía. No me lo pensé cuando me llamó, aunque recuerdo que se me hizo larguísimo el viaje. Suponía además mi primera experiencia fuera de casa. Aprendí mucho aquella temporada porque pasaron un montón de cosas.
¿Como cuáles?
En lo deportivo nos fue muy bien en la primera vuelta, pero en la segunda, con el cambio de entrenador, los problemas del club y un vestuario un tanto conflictivo, la cosa ya no fue tan bien.

Una sola temporada en el Granada y vuelta a Gijón…
Volví al filial sportinguista, estuve una temporada y firmé por el Lugo. En el equipo lucense hice una buena campaña y fiché por el Ferrol. Iba a jugar en 2ª A pero, una vez más, las circunstancias jugaron en mi contra; había realizado una pretemporada muy buena, sin embargo, una semana antes de comenzar la liga, Julio César, el entrenador, me dijo que tenía que irme porque iban a fichar al brasileño Fabiano.
Otra vez a buscarte la vida..
Sí, me fui al Toledo, en 2ª B; y de ahí al Mérida, en Tercera, consiguiendo el ascenso a la categoría de bronce.
El Mérida lo entrenaba García Tébar, y de la mano de éste recalas en el Motril ese mismo verano, ¿qué opinión tienes del técnico manchego?
Es un buen entrenador, aunque como persona me he llevado alguna decepción con él; no por el trato hacia mí, que ha sido bueno, sino con el que tuvo hacia algún compañero.
Qué buen equipo el de la temporada 2005-2006. En su mano estuvo quizás el haber cambiado la historia reciente del Motril…
Fue un año muy bueno; lástima que no pudimos subir. Y sí, de haber ascendido lo mismo el Motril sería ahora otra cosa muy distinta, pero es como todo, no se dieron las circunstancias necesarias en el momento oportuno. En todo caso, aquella fue la temporada en que más disfruté de todas las que llevo aquí.
“No renové por orgullo; la oferta que me hizo Mingorance me pareció insultante”
Aquel Motril se quedó en Tercera y tú también. ¿Cuándo te das cuenta de que las categorías profesionales son algo inalcanzable para ti?
Siempre tienes la esperanza de poder dar un paso adelante, aunque sea por simple orgullo. Nunca sabes lo que te puede deparar el fútbol. Ahí está el ejemplo de mi ex compañero Rubén, del Levante, que ha debutado en Primera con 30 años. Y yo, cuando dejé el Motril para irme al Baza no lo hice por dinero sino para jugar en 2ª B. Claro que, a los 30 ya ves que subir más arriba es casi imposible y enfocas tu vida de otra forma.

En Baza estás una sola temporada, finalizada con el descenso del club bastetano, y regresas al Motril. El mister, Diego Martínez, te saca del medio centro o de la media punta y te coloca a menudo en la banda, ¿era la primera vez que jugabas ahí?
No, lo hice el año que estuve con Acebal en el Spórting B. Me colocaba en la banda izquierda. Él sabía que no me gustaba y ahí que me ponía.
Permaneces otras dos temporadas en el Motril y te niegas a renovar por una tercera, ¿por qué?
Más que irme, casi me empujan para que me vaya. Yo quería seguir aun sabiendo las circunstancias por las que atravesaba el club. Pero una cosa es saberlo y hacer todo lo posible por quedarme y ayudar, y otra es que me bajen el sueldo un setenta por ciento. Es como decirte: te vas o te vas. Por orgullo profesional no acepté esas condiciones. Creo que no me merecía ese trato, aunque fuese sólo por respeto a mis años en el club.
¿Dejó que desear la actitud del anterior presidente?
En ese momento Nicolás tomaba las decisiones; él me hizo una oferta que para mi fue insultante.
Esa decisión tuya de no renovar derivó en un año alejado de los terrenos del juego. ¿Por qué regresas?
Hablé con Miguel Novo y me sentí valorado por él. Pero, además, sigo teniendo ilusión y ganas de jugar en el Motril, de ponerme nervioso en los partidos y pisar el Escribano Castilla. Me siento bien físicamente y siento necesidad de aportar al equipo. Aparte, ha sido un año que me ha venido bien para valorar más cosas, ver el fútbol desde otro punto de vista y apreciar lo que tenía. Además, tampoco he estado parado; he hecho deportes alternativos que me han enseñado mucho.
“Sabía que la economía iba a ir mal, pero no tanto. Esto es un desastre”
Pero la precaria situación económica del Motril no era mejor que la habida cuando te marchaste…
Cuando firmé, sabía que no iba a ir bien, pero tampoco tan mal como estamos a día de hoy. Las cosas como son: esto es un desastre. Todo se justifica ahora con la crisis, pero eso no me sirve. ¿Qué hacemos entonces? ¿nos quedamos en casa esperando que se arregle por sí sola? ¿así tira el país pa’lante? Que no íbamos a ir al día estaba claro, pero la mensualidad del equipo es muy baja y, aun así, ya se nos deben tres. Hay jugadores a los que, entre lo de la temporada anterior y lo de ésta, se les adeuda un año entero.
¿Se te debe algún dinero de campañas anteriores?
Lo mío está saldado, pero hay que ser solidarios con los jugadores del año pasado.
¿Existe peligro de estampida después de navidad?
Es una posibilidad. Se deben tres meses y, si la cosa continúa igual, habrá gente que se pensará muy mucho si le merece la pena seguir.
¿Es verdad que a los jugadores se os tiene informados del dinero que entra y en lo que se gasta?
Es cierto, pero después de tantas promesas incumplidas ya no te fías de ningún papel ni confías en nadie. Te lo puedes creer o no.
¿Y es también verdad que, debido a las dificultades económicas, se os ha planteado desde el club la disyuntiva de jugar gratis o marcharse?
Te tantean, y si les dices que sigues aunque no cobres, tan felices que se quedan ellos. No tiene nada que ver que cobres más o menos; si te han firmado un contrato deben responsabilizarse del mismo. Lo único que pido es seriedad.

Resulta increíble el aguante de los jugadores de este Motril si se compara con el de jugadores de otros equipos en circunstancias parecidas…
Si hubiese sido otro vestuario cualquiera sabe lo que habría pasado. Aquí son todos muy buena gente, no hay mala fe.
¿Y qué parte de “culpa” tiene Miguel Novo de que esto no haya reventado?
Miguel peca de buena persona y de tener mucha paciencia. Creo que si tuviese un poco más de mala leche vendría mejor. Quizás hubiera venido bien que diese un puñetazo en la mesa y cantara las cuarenta a más de uno.
La que tiene seguramente toda la “culpa” de que te estabilices en Motril es tu compañera, Sonia; pero, en el fondo, ¿a los futbolistas os gusta eso de ser un poco “trotamundos”?
Hay pocos futbolistas que puedan decir que han estado varios años en un mismo equipo. A mi, personalmente, no me gustaba lo de estar de aquí para allá. Soy una persona tranquila, que si estoy a gusto en un sitio no quiero moverme, aunque cuando te dedicas a esto sabes a lo que te enfrentas. En todo caso, es verdad que esta forma de vida me ha servido para tener muchas experiencias.
¿Te sientes ya involucrado en la vida de la ciudad como un motrileño más?
Sí, lo futbolístico se va acabando y debes encauzar tu vida por otros derroteros. Yo tengo mi vida hecha aquí, de eso no tengo duda, y ahora me informo un poco de lo que sucede en la ciudad a través de la prensa y de Telemotril. De hecho, este año ha sido el primero que he votado; me interesa quien gobierne, aunque de política ni entiendo ni quiero entender.
¿Y puede un futbolista sentir los colores de un equipo cuando cada temporada está en uno distinto?
Eso es una de las muchas mentiras del fútbol. Siempre me ha hecho gracia el ver a un jugador besar el escudo del club cuando apenas lleva cuatro días en el mismo. Otra cosa es que estés un tiempo, y más en mi caso, que ya he dicho que tengo mi vida y soy feliz aquí. Por ejemplo, a día de hoy, si se enfrentasen el Spórting y el Motril me gustaría que ganase este último, y no precisamente porque yo juegue de blanquiazul.
“Se veía venir, el fútbol tenía que reventar por algún lado”
¿Qué te pasa por la cabeza cuando comparas esos sueldos de hasta 3.000 euros que se pagaban no hace mucho con la situación actual, en la que prácticamente jugáis por un plato de lentejas?
El fútbol tenía que explotar por algún lado y aún debería hacerlo más. Necesitaba una limpieza increíble porque la situación que hoy tenemos se veía venir. No era normal que en Tercera se pagasen esos sueldos. Se ha movido mucho dinero sin ninguna coherencia y estas son las consecuencias.
Al menos, algo habrás guardado de la época de bonanza…
Gracias a Dios he podido ahorrar. Nunca he sido derrochador y lo poco o mucho que he ganado lo he sabido administrar.
Pese a no haber llegado a la élite, ¿te sientes un privilegiado por haber sido futbolista?
Sí, es el tópico: haces lo que te gusta, que ya es un lujo, y te pagan lo que te pagaban antes. Estoy alucinado y agradecido por la vida que he llevado.
Un futbolista qué sobrelleva mejor, ¿los problemas personales trasladados al fútbol, o los del fútbol a lo personal?
Soy una persona influenciable por todo, aunque es más habitual que me lleve los problemas del fútbol a la casa que al revés. Ya he dicho que sabía que este año iba a ser malo, pero de algo me tenía que servir toda la experiencia que acumulo en este mundillo. Me dije que no iba a sufrir, que le daría humor a todo; total, iba a cobrar igual estando alegre que enfadado. He intentado reírme de la situación, pero hay momentos en los que inevitablemente te cabreas y en casa lo pagas de alguna manera con quien no debes.
¿Cuál ha sido tu mejor y tu peor momento en el fútbol?

Lo que más me ha marcado en el aspecto negativo es mi salida del Spórting. Luego ha habido cosas buenas y malas, pero tanto para unas como para otras tengo mala memoria.
¿Es fácil encontrar amigos entre los compañeros de equipo?
En todos los sitios he tenido referentes y amistades dentro del vestuario. Aquí, sobre todos, encontré a Alberto Martínez, que tanto en lo deportivo como en lo personal me ha ayudado mucho.
Estás preparando las oposiciones a bombero, precisamente la profesión de Alberto Martínez, compañero tuyo también en eso de correr medias maratones…
Ha sido una experiencia muy buena. Si me dicen hace tres años que iba a correr tres medias maratones no me lo hubiese creído. El día que deje el fútbol tengo claro que me voy a dedicar a ello. Es algo que sirve para la vida porque mentalmente tienes que ser muy fuerte. Es un deporte que castiga bastante porque sólo dependes de ti y nada más que de ti.
Terminemos la entrevista con este Motril, ¿a qué se puede aspirar en la presente temporada?
Cuando me incorporé a la plantilla, y viendo el inicio de campeonato que tuvimos, pensé que ya estaría bien con quedar en mitad de la tabla, pero luego me he ido dando cuenta de que contamos con gente muy válida. Si el aspecto anímico fuese el adecuado, con los jugadores centrados únicamente en el fútbol, podríamos pelear por una plaza de play-off.
¿Sientes que el equipo está poco respaldado por la afición e instituciones?
Dicen que el Motril está mejor tratado que otros deportes, pero no estoy de acuerdo. No todo es cuestión de dinero. Salvo el primer año que estuve aquí, los demás han sido decepcionantes. He llegado a pensar que tal vez hay otros gustos, pero se celebra una buena corrida de toros y tampoco se llena la plaza. Me pregunto qué es lo que gusta en Motril.






