Estandarte de un Motril que marcó una época
Miguel González
El fútbol de Motril se ha quedado hoy un poco más huérfano. Ha fallecido Paco Rojas, considerado por muchos entendidos como uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol motrileño, una figura cuya elegancia y visión de juego sobre el césped lo convirtieron en un referente para los aficionados que lo vieron jugar. Mañana, a las 10:00 de la mañana, será la misa funeral en el tanatorio motrileño.

Una carrera itinerante con parada y fonda en Motril
Nacido en Málaga en 1940, Paco Rojas inició su trayectoria futbolística en los juveniles del C.D. Málaga y el Atlético Malagueño antes de recalar en el Recreativo de Granada. Su carrera profesional alcanzó su cota más alta en el Real Murcia, con el que jugó en Segunda División a principios de los sesenta. Fue en esa etapa cuando estuvo a punto de dar un salto cualitativo; tenía prácticamente cerrado su fichaje por el Valencia C.F. , pero una inoportuna fractura de pierna frustró el traspaso.
A pesar de aquel golpe del destino, Rojas siguió demostrando su clase en clubes como el Numancia —donde se proclamó campeón de Tercera—, el Abarán (de nuevo en Segunda), el Lugo o el Melilla. En su dilatada trayectoria, tuvo el honor de ser entrenado por un mito como Ladislao Kubala y compartió vestuario con leyendas del Real Madrid como Marquitos y Marsal.
El líder del mejor Motril de la historia
En la temporada 1971-72, convencido por el presidente Paco Bustos, Rojas llegó al C.D. Motril con 31 años. Fue el director de orquesta de un equipo inolvidable, el del recordado pulso liguero con el Almería, considerado por muchos el mejor Motril de la historia, que jugaba «de memoria» en un sistema 4-3-3, destacando por un trato al balón exquisito del balón.

Al término de aquella liga que ganó finalmente el cuadro almeriense, firmó por el Marbella, en el que jugó una temporada, y regresó para liderar al equipo que se proclamó campeón de Primera Regional en la temporada 74-75, recibiendo el trofeo al mejor jugador de la plantilla. Se retiró definitivamente en 1977, dejando al club en Tercera División y habiéndose convertido en el jugador más respetado por sus compañeros y rivales.
Colgar las botas no significó su adiós al fútbol. Casado con una motrileña, con la que tenía dos hijos, su compromiso con Motril continuó desde la banda, dirigiendo al C.D. Motril en Tercera División (temporada 78-79) y, años más tarde, logrando el ascenso a Tercera con el Motril C.F. en la campaña 87-88.

Su última gran aportación al fútbol local la inició en 1996, y estuvo dedicada a la base en el Costa Tropical. Allí, más allá de los éxitos deportivos, Paco Rojas dejó una impronta imborrable. No solo enseñaba técnica; transmitía los valores de un caballero del deporte. Hoy, aquellos jóvenes que se formaron con él, seguro que le recuerdan con la misma admiración que recibió de la grada del Escribano Castilla.
Descanse en paz, Paco Rojas.







