Kiko Rodríguez. A finales de los noventa y comienzo de los dos mil, los aficionados al mundo del motor tenían su momento más álgido. Conocidos concesionarios y talleres de la ciudad como Toyota, Gratusa o Paco Alabarce se convertían en los verdaderos «todoterreno» en este mundo. En algunas imágenes, se puede apreciar parte de la pista que se improvisaba en «La Matraquilla», lo que hoy conocemos como Plaza de la Coronación.

















