Tres temporadas lleva en el C.F. Motril, al que llegó como jugador y del que, sin abandonar esa faceta vestido de corto, se ha convertido en una especie de secretario técnico. Víctor Manuel Barbado Guijarro, “Viti” (Leganés, 1987) tiene mucho que ver en el gran papel realizado por el conjunto blanquiazul en su debut en Tercera División. Además, su campus, el “Ciudad de Motril”, se está convirtiendo en un referente para aquellos jóvenes que quieren buscar una salida en el mundo del fútbol.
Miguel González
¿Quién es Víctor Manuel Barbado?
Pues un chico que salió con 18 años de su casa para intentar ser futbolista y que ha dado vueltas por media España hasta llegar a Motril, el único sitio donde he repetido con excepción del Madridejos.
¿Cómo comenzó todo?
Empecé en las categorías inferiores del Getafe, hasta llegar al B. Ahí no pasé la criba e inicié un peregrinar que me llevó primeramente al Torrijos y después al Madridejos, Tomelloso, Espanya de Llucmajor, Illescas, Novelda…

Y una corta experiencia en el Queens Park Rangers …
Sí, eso fue con 17 años. Estuve en el segundo equipo, pero no me adapté a Londres. No sabía el idioma, estaba todo el día lloviendo y echaba mucho de menos a la familia. A los cinco meses regresé al Getafe dejando atrás el mejor contrato que he tenido nunca.
No has jugado más allá de Tercera División, ¿tuviste oportunidad de hacerlo?
Siendo juvenil llegué a jugar amistosos con el Getafe B, que estaba en 2ª B, pero nunca he pertenecido a una plantilla de la categoría de bronce. Cuando era sub-23 tuve la oportunidad de jugar en el Socuéllamos y el Daimiel, pero era consciente de a dónde podía llegar deportivamente y del giro económico que estaba dando el fútbol, así que preferí jugar en equipos de menor categoría en los que me pagaban bien y no ser el último mono en un 2ª B.
¿Cómo apareces en el C.F. Motril?
Coincidí con Javi Martín en Ciudad Real e hice buena amistad con él. A la siguiente temporada me fui al Madridejos, me pidieron un central y él se vino conmigo. En verano, estando yo de vacaciones en Estados Unidos, Javi me llamó para hablarme del nuevo Motril, que estaba en una categoría baja pero con un buen proyecto y con gente de fiar pues él los conocía de su etapa aquí. Además, necesitaban a alguien que les echase una mano para traer futbolistas. Me ofrecieron casa, un sueldecillo humilde y un puesto de trabajo en Eurocastell, y acepté.
Y tu faceta de secretario técnico a la par que jugador, ¿cómo se cuece?
Allá donde voy suelo empatizar con la gente, y cuando me llamaban de un sitio solía llevarme conmigo a un grupete de jugadores que luego acababa teniendo un buen rendimiento. Así que, desde muy joven, siempre he echado una mano a confeccionar la plantilla en los clubes en los que he estado, aunque no hasta el punto que lo hago en el Motril. Me fui creando un nombre en esto de la intermediación de jugadores y me llamó una agencia de representación de Barcelona para la que llevo trabajando dos años.
¿Se puede vivir de eso?
Vivir del fútbol está muy complicado. Puedes colocar a un futbolista en el extranjero y dar el pelotazo, pues te llevas de comisión el diez por ciento del sueldo; pero mis contactos de verdad son con equipos de 3ª y 2ª B, y no hace falta decir cómo están los sueldos en estas categorías. Hace quince años sí que daría para vivir yo y cuatro familias.
¿El fútbol de Tercera y 2ª B ha llegado a un punto de no retorno en cuanto a los emolumentos se refiere?
Ha sido un error pagar esas barbaridades de sueldos. No puede ser que un futbolista de Tercera División, que está tres escalones por debajo de la élite, gane 5.000 euros al mes; no es lógico. No se puede ver como profesional el fútbol de 3ª División aunque, al final, los jugadores le dediquen las horas y los cuidados de cualquier profesional. Incluso los sueldos tan bajos de ahora son más realistas que los pagados quince años atrás.
“He hecho muchas locuras en la recuperación de la rodilla y nunca he podido rendir al cien por cien”
En Motril quizás no hemos llegado a conocer realmente al Viti futbolista, a lo que puedes dar de sí sobre el césped. Pasados tres años desde tu llegada al club, ¿te ves como un jugador que está metido a secretario técnico o como secretario técnico que aún echa sus ratos jugando al fútbol?
Sólo tengo 30 años y me siento futbolista. Empecé muy bien en el Motril, marcando cinco goles en los cuatro primeros partidos, pero me rompí la rodilla e hice muchas locuras durante la recuperación. Era el año de la competencia con el Motril Atlético y me vi tan identificado con el proyecto que me infiltré más de veinte veces para poder jugar. He tenido molestias en la rodilla hasta hace dos meses, por lo que casi nunca pude estar al cien por cien. No he podido demostrar lo que valgo en el campo, pero a cambio creo que he tenido cierta importancia en los logros del club desde mi otra faceta.
¿Qué te ata a Motril para llevar ya tres años aquí?
Después de haber estado en tantos sitios de España, me quedo sin ninguna duda con Motril y la calidad de vida que hay en esta ciudad. Otro factor es la amistad con José Manuel y con el presidente; me hicieron sentir uno más de la familia. Y, por supuesto, Carmen, mi novia.
Pero apenas juegas y, con tus contactos, te resultaría fácil encontrar otro equipo…
Sí, no tendría ningún problema en ese sentido, pero es que me he hecho tanto a Motril que no me veo en otro sitio. En cualquier caso, juegue o no aquí, voy a seguir vinculado al Motril y aportando lo que pueda. No pienso abandonar un proyecto que he visto crecer casi desde la nada y al que me uní por amistad.
El Motril, ¿es más una familia que un club?
Es una familia. Padre e hijo son los principales culpables del éxito que creo que ha tenido el club.

¿Qué puedes decir de José Manuel García y de Manolo García Albarral?
José Manuel es el que más ha peleado por esto. Cuando nadie creía, él sacó el equipo adelante, sabiendo atraer e implicar a jugadores que venían de grandes decepciones. Decían que esto le iba a venir grande pero ahí ha estado, superando todos los problemas que se ha encontrado por el camino. Nadie puede negarle lo que ha conseguido. Por otro lado, Manolo es para mí un ejemplo de todo. Estos tres años con él han sido un máster de vida para mí. He establecido una relación con él que me ha llevado a sentirlo como un segundo padre. Y lo mismo puedo decir de Mercedes, su mujer.
Y en cuanto a los jugadores, ¿te limitas a traer lo que te pide José Manuel o tienes autonomía para elegir qué le conviene al equipo?
A José Manuel le pueden hablar por mil lados pero no escucha a nadie y al final hace lo que le da la gana. Sin embargo, por el motivo que sea, tenemos ideas bastante afines. Él no toma ninguna decisión sin hablar antes conmigo y, evidentemente, yo tampoco actúo por mi cuenta.
“En el vestuario teníamos claro desde el primer día que íbamos a luchar por el play-off”
¿El quinto puesto, aun con lo decepcionante por la forma, ha superado las expectativas creadas?
Cuando empezamos, vendíamos de cara al exterior que, por presupuesto, el objetivo real era la permanencia, aunque José Manuel y yo sabíamos que habíamos hecho una plantilla por encima de ese objetivo y, desde el primer día, todos en el vestuario queríamos jugar el play-off.
¿Por qué no se consiguió la clasificación?
Estoy seguro al ochenta por ciento que ahora estaríamos clasificados si los fichajes de navidad si hubiesen hecho en verano. Me da rabia quedarme fuera del play off habiendo sumando 70 puntos, pero, sobre todo, porque para mí esto no era el premio al trabajo de un año sino de tres.
¿Cómo se convence a un jugador de Madrid, o no de esta zona, para que fiche por el Motril?
En esto sí creo que algún mérito tengo. He traído a futbolistas como Obi, Chendo, Vampi o el mismo Elvis, que pocos años atrás jugaba en 2ª División y aceptó hacerlo en Andaluza. Para empezar, hay que hablar con muchos, aunque en realidad es un trabajo que hacemos José Manuel y yo. Por otro lado, es muy fácil vender la ciudad, la costa e incluso el Escribano Castilla, porque estadios como éste no son habituales en la Tercera División de Madrid o La Mancha. Pero claro, económicamente no podemos ofrecer un sueldo del que se pueda vivir, así que el factor definitivo es posibilitarles un puesto de trabajo. Gracias a Miguel García y los seis o siete puestos que da en Eurocastell, bien al propio jugador o a las esposas, conseguimos que firmen con nosotros. Además, con los chicos jóvenes juego también con la agencia de representación para la que trabajo. Así, se llega a un acuerdo con aquellos y si hacen una buena temporada la agencia les busca una salida. Eso sucedió con Óscar Lozano, que prefirió dejar el Córdoba B y bajar a Tercera porque el Motril, a través de la agencia, podía ser un trampolín para relanzar su carrera.
Comparado con otros grupos de Tercera División en los que has jugado, ¿cómo es el IX en los diferentes aspectos?
Económicamente el Grupo IX es, al menos ahora, el que peor está de los seis que he conocido como jugador. Siempre he estado en equipos semiprofesionales en los que teníamos un sueldo del que podíamos vivir, pero aquí, el 90 ó el 95 por ciento de los jugadores necesita unos extras para complementar. Y es una pena porque, futbolísticamente, el nivel en Andalucía es el mejor de todos los que conozco. Aquí la crisis parece haber pegado más fuerte y es difícil que una empresa, como sucede en Castilla La Mancha, dé 80.000 euros de patrocinio a un club. Pero también me he dado cuenta que aquí se pueden hacer muchas cosas con menos dinero que en otros lados. En Madrid, si no ganas 1.500 euros las pasas canutas para llegar a fin de mes.
“El Motril se ha hecho un nombre y ahora será más fácil fichar”
Ya has dicho que, de una u otra manera, vas a seguir en el Motril, ¿qué hay avanzado de cara a la temporada 2017-2018?

Estamos en periodo de renovaciones. Ya lo han hecho Chendo y Goku y nuestra intención es que lo haga el 80 por ciento de la plantilla. En cuanto a fichajes, aún no hemos llamado a nadie de fuera.
¿Es complicado elegir bien y negociar mejor?
La temporada pasada, al ser un equipo recién ascendido, los jugadores tenían dudas, pero el Motril ha estado a punto de meterse en play-off y este año será más fácil tanto renovar como fichar. Lo complicado era traer a Elvis a Andaluza.
“A mi campus no se viene a aprender sino a hacerse ver”
Hemos hablado de tus facetas como jugador y como agente de jugadores. Pero hay más. En 2015 pusiste en marcha el Campus “Ciudad de Motril”, que este año, en su tercera edición, se desarrollará del 3 al 7 de julio. ¿Cómo se te encendió la luz de los campus? ¿son un chollo en estos tiempos?
Tal y como está el fútbol, o malvives o buscas una alternativa. La necesidad hace que tu cabeza se ponga a trabajar. Iba a hacer un campus de niños, pero a falta de quince días para empezar aquello pintaba a fracaso, no sólo por el dinero que iba a perder sino por lo que representaba anímicamente que mi primer proyecto en solitario se fuese al traste. Me di cuenta que este tipo de campus están explotadísimos y fue entonces cuando se me ocurrió lo de organizar uno de chicos mayores de 16 años. Así, a los cuatro o cinco más destacados podría conseguirles que hicieran una pretemporada con aquellos clubes que nos suelen pedir jugadores a través de la agencia. En quince días logré los 30 chicos que necesitaba para cubrir el presupuesto y, al menos, no tener pérdidas.
¿Existe por tanto una diferencia sustancial entre tu campus y los otros muchos que se montan por aquí?
Mis campus, porque también tengo en Madrid y este verano posiblemente también haga otro en Barcelona, son claramente de captación. A ellos no se va a aprender o mejorar sino a darse a conocer. Con todo, vienen chicos que nunca han competido y otros a los que se les ven cualidades para intentar vivir del fútbol, y es difícil establecer unos entrenamientos con chavales de niveles tan distintos.
¿Qué personajes conocidos del fútbol vendrán al III Campus “Ciudad de Motril”?
Los jugadores conocidos son un acicate para los niños que participan en los campus de formación, pero no para los de captación. A gente con 18 años les da igual que les traigan a Bale o Neymar, lo que les interesa es que les vean directores deportivos, agencias de representación, entrenadores de la zona y de fuera… Y de todo eso habrá en el campus. Aun así, el primer año estuvieron mi amigo Tomás Pina, Fontás y Mikel Rico.
¿Son frecuentes los campus de las características del tuyo?
Creo que es algo bastante innovador. En Andalucía y Madrid no existe ninguno y, que yo sepa, tampoco en el resto de España.

Llama la atención que se celebre en un recinto que lleva tiempo alejado del fútbol, el Polideportivo Municipal…
Quiero que se juegue en césped natural y, como el Ayuntamiento tiene sus compromisos y sólo nos deja el Escribano Castilla dos días, por eso pedí el Poli para los tres restantes.
¿Cuál es la previsión de inscripciones para el campus de este año y cómo marcha el tema logístico?
Lo tengo limitado a cincuenta plazas, como en el de navidad, porque vienen muchos chavales de fuera, incluso de países como Argentina y Bolivia. Existe una página web, www.campusnacional.es, en la que informarse e inscribirse. Los chavales en régimen interno se alojarán en la residencia García Lorca, a cuyo director estoy muy agradecido. En cuanto al desarrollo, haremos dos plantillas de veinticinco jugadores y entrenaremos como si fuésemos dos equipos.
Pero no sólo es tu campus, también intervienes en la organización de otros…
Sí, con Sergio Bustos, con el que iría al fin del mundo, voy a colaborar en un campus de tecnificación para niños de 5 a 15 años que se celebrará en Maracena del 16 al 30 de junio. Además, también he ayudado a la organización de otro campus que hace en Barcelona el jugador del Rayo Vallecano Álex Moreno.
Con tanta proliferación de campus, ¿es fácil que en ellos se meta gato por liebre?
No lo sé, pero el fútbol, en general, está lleno de vendehúmos. Uno de los motivos por los que me quedé aquí es porque estoy rodeado de gente humilde y sincera. Si tuviese que contar la de dineros que me han dejado a deber en otros sitios unos cuantos sinvergüenzas… Aquí, el presidente llega a sacar dinero de su cuenta para pagar arbitrajes y hasta para completar alguna nómina. Eso debe saberlo la gente.
¿Qué es lo más amargo que te ha tocado vivir en el fútbol?
Pues quedarme casi sin tener para comer. Me sucedió en el Tomelloso, que tenía un presidente que si no está en la cárcel poco le faltará. Apenas llevábamos unos meses de temporada y ya nos debía varias nóminas. Recuerdo que una noche nos lo encontramos un compañero y yo; venía de un club de alterne y pasado de copas. Lo paramos y le dijimos que estábamos tiesos; entonces, sacó una cartera llena de billetes de cien euros pero, para nuestra sorpresa, nos dio unas monedillas de euro que tenía sueltas. No sé cómo nos contuvimos… El caso es que a las dos semanas dejamos el club antes de que nos dejara a deber siete u ocho meses.
¿Y un momento bueno?
Quizás un gol que marqué en el minuto 93 y que valió una permanencia para mi equipo. Creo recordar que fue además el único que he marcado de cabeza.





