No es la vida, es un partido de fútbol

Cocinas Rubio
miguel

Miguel González

Ante el crucial partido del domingo contra el Mijas, huyo de arengas y de frases grandilocuentes. Nunca me han gustado. Menos aun de utilizar terminología bélica y de necesidad vital, algo tan recurrente en aficionados, protagonistas y medios de comunicación. Ni el Motril va a afrontar una batalla a vida o muerte ni el honor quedará mancillado si pierde el partido. Para una cita así sobran las frases motivadoras y emocionales; los jugadores son mayorcitos para ser conscientes de lo que está en juego, que no es otra cosa que la posibilidad de acercarse bastante a un ascenso, ¿no es eso suficiente motivación?. Aptitud (capacidad) antes que épica. El partido requiere más de valores racionales que raciales. Claro que también es necesaria la actitud (la buena, que también hay mala), aunque esta, como el valor en la mili, se presupone. Por eso no me parece lo más adecuado “machacar” a los jugadores blanquiazules con peroratas en clave de gesta o de orgullo. Sería hacerles creer que sus capacidades innatas y adquiridas no son suficientes para rematar la faena. Si la aptitud y la actitud del Motril funcionan, sobran la prosa y el verso. Tampoco me gustan las bravuconadas que apestan el fútbol desde la élite hasta la base, ni los espectáculos excesivos en los prolegómenos de los partidos. Estos últimos me parecen, más que motivantes, presiones o dispersiones innecesarias. Que me perdonen los forofos, pero creo que se han impregnado de la pamplina que adorna al fútbol actual o han visto muchos “Chiringuitos” y derivados. Sí, soy un seguidor atípico sin por ello dejar de ser menos seguidor. Me tienen que convencer de que “un equipo no juega a nada” o de “que no le echa huevos” o del, para mí el colmo, “que los jugadores y el equipo no quieren ascender” (¡¡¿cómo no van a querer ascender?!!). El fútbol, también a estos niveles de jornaleros, se escribe con renglones torcidos, fruto de opiniones y estados de ánimo que cambian de un día para otro, sin que el más estudioso, mesurado y consecuente de los analistas se libre de acabar delante de un espejo de contradicciones. Escribo todo esto sabiendo que el Arenas, que parecía el ogro que venía lanzado por detrás, acaba de perder en casa del último clasificado y que el Torre del Mar se deja dos puntos en su campo ante el Marbellí, que ya le privó de otros dos al Motril diez días antes. Todos juegan y se la juegan, y algo bueno o muy bueno tendrá el Motril cuando, con sus tropiezos incluidos ante equipos que cualquiera sabe si tienen o no mejor plantel que el propio Motril, va el primero. El domingo solo espero que los jugadores blanquiazules estén a su mejor nivel y lo hagan lo mejor posible. No me cabe la menor duda de que con esa intención van a afrontar el encuentro. Con eso, y que no aparezca ningún imponderable que obligue a agarrarse a soluciones más viscerales, puede bastar. ¡Mucho Motril!

Reyma

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