Miguel González
El balonmano en Motril vive malos tiempos. Hace ya más de una década que el Club Balonmano Motril, que competía en Segunda Andaluza, echó el candado. Es curioso como uno de los deportes básicos y de gran tradición e implantación en España, ha desaparecido del panorama local.
Todo empezó con el Clarín

Fue el Clarín, a finales de los años 50, el pionero del balonmano motrileño. Su actividad se limitó a participar en campeonatos sociales (diferentes equipos del Clarín) y locales, con escuadras del Frente de Juventudes. El Majuelo, la plaza de toros y el recinto portuario eran escenarios de los partidos. En 1966, el Clarín llegó a ser subcampeón provincial. De aquel equipo surgieron jugadores como Antonio Fernández, que militó en la selección española universitaria; Paco Martín, que jugó en divisiones del Atlético de Madrid; o Enrique Vizcaíno.
En 1970, al jugar en la pista del I.T.E.M., el equipo clarinista se unificó con el de este instituto de enseñanza, que pasaría a convertirse en el representante motrileño en los Juegos Escolares a nivel provincial.
Los Agustinos y el Pívot

Pero sería en Los Agustinos, con don Gonzalo (profesor de educación física) y el padre Alfonso Gorostidi como grandes impulsores, donde el balonmano dio un salto cuantitativo y cualitativo notable en Motril. Se creó el Club Pívot y se contrató a un entrenador con titulación nacional, el hispano-marroquí Mustafá Liasid (años después, alma mater del circuito de vóley-playa de la Diputación). Con alumnos de Los Agustinos como base del equipo, el Pívot compitió decentemente en 2ª División Nacional en la temporada 1980-81. Enfrente, rivales como el Maristas de Málaga, Europa de Almería, Bailén, Ceuta y Melilla. Paco Chaves, Miguel de Nova, Domingo Cuesta…, eran algunos de los integrantes destacados de aquel Club Balonmano Pívot. Hasta 14 equipos en diferentes categorías provinciales tuvo en liza el Colegio de San Agustín.

Club Balonmano Motril

La falta de ayuda institucional, el maldito dinero, hizo que el paso del Pívot por Segunda Nacional fuese efímero. Habría que esperar al nuevo Club Balonmano Motril, con un nombre asociado por siempre a la historia del balonmano motrileño, Nono Chaves, para que este deporte resurgiera con fuerza en la localidad. Bajo la dirección de Chaves, la Escuela Municipal de Balonmano llegó a ser la primera en cuanto a número de jugadores, módulos repartidos en los diferentes barrios y monitores. Se ganaron campeonatos provinciales y el equipo grande retornó a la Segunda Nacional. A principios de los noventa, el cuadro juvenil era asiduo a todas las fases regionales de la categoría, mientras que el sénior se mantuvo en Segunda hasta 1998. Un año antes, la E.D.M. había sido subcampeón de Andalucía cadete, conformando la base del equipo que, en el año 2000, en Granollers, iba a ser octavo en el Campeonato de España Juvenil. En esos conjuntos cadete y juvenil destacaba un joven Pepe Cortés que, años más tarde, acabaría convirtiéndose en el último gran referente del balonmano motrileño en un equipo que transitó por divisiones andaluzas, estrellándose siempre en el intento final por ascender a Segunda Nacional, motivo que acabó precipitando el cese de su actividad.






