El Rincón del Disidente

hombres de palabra
publi palma generico

Hombres de Palabra

Rafael Montero

rafa montero

No hace mucho tiempo, acaso unas cuantas décadas, las personas tenían un modo de resolver conflictos, hacer tratos, salvando la convivencia diaria. La palabra dada entre personas cabales se convertía en escritura cuando de trato se trataba. En cualquier ámbito de la vida, se pactaba un arreglo por dos o más partes, soliéndose sellar con un apretón de manos. Poco queda de semejante manera de convivir, ahora la mentira tiene el mismo valor que la verdad.

          La política mierdosa de estos tiempos ha fabricado un camino hacia el embuste, el chalaneo y esa costumbre, tan asquerosa, llamada la pos verdad. No importa lo que digas, si no te cuadra mañana, te cagas en tu palabra y construyes el relato que te venga bien. La honestidad no está de moda, lo que sí lo está es utilizar el engaño y encima quedar como un virtuoso.

          Ante este paisaje, uno piensa en el mundo que le vamos a dejar a los que vienen detrás. Sócrates buscaba la verdad a través del dialogo y sobre todo con el cuestionamiento, enfatizando como virtud el conocimiento y el mal como la ignorancia. He ahí el meollo del problema, cualquiera puede opinar de algo sin tener puta idea. Los “yo pienso de qué” de gente que lo basa todo en las emociones sin conocimiento, se convierten en presas fáciles de autócratas y populistas, llevándolos como ganado, por el carril que les interesa.

          De esta manipulación nace el movimiento woke, instrumento manipulador al servicio de eso que se ha dado en llamar lo políticamente correcto. Te dictan una vida con la que tienes que tragar y al que se le ocurra pensar por su cuenta, automáticamente se convierte en enemigo al que lapidar con adjetivos del tipo: fascista, ultra y una larga letanía que busca señalar al desgraciado por el hecho de pensar y cuestionárselo todo.

Yo, disidente de esta página, me niego a que la corriente me arrastre y te doy mi palabra, querido lector (todavía la tengo) que me iré al otro barrio sin cambiar de carril. Sirvan estas humildes letras para todos los que ya se fueron, a los que conocí, hombres cabales y de palabra. Si alguno levantara la cabeza…

J. Salcedo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *