El Rincón del Disidente…
Rafael Montero Artigas

El dinero es el conjunto de monedas o billetes aceptados como medio legal de pago y de cambio para adquirir bienes o servicios. Se define como una unidad de medida de valor, riqueza o fortuna, facilitando el intercambio económico. Proviene del latín denarius, una antigua moneda romana.
Al parecer el dinero tiene, y es usado, como propiedad genérica para cambiar unas cosas por otras. Sería normal pensar que el dinero que tengas, lo puedas usar como te dé la gana. El dinero sustituyó al trueque, la única manera que había, hasta entonces, de adquirir bienes. El dinero facilitó la vida del hombre antiguo, se calcula que las primeras monedas datan del siglo VI a.C. Fue nacer el dinero y con él nació el ansia de los gobiernos por recogérselo al personal. En las escrituras se habla de los publicanos, recaudadores para el estado con tan mala prensa como los actuales.
En estos días se habla de la orden dada a los inspectores para que hagan recuento de los regalos de boda y su declaración correspondiente. Es fácil suponer que, en las bodas de Canaán, cuando Jesucristo transformó el agua en vino, a nadie se le pasó por la cabeza decirle algo así como: “Esté bien el milagro, pero ¿quién paga el impuesto?” Montones de leyes, listas para descontarte el dinero, que ya está asumido, socialmente, como normal, pero con el dinero que te queda, con ese, tampoco puedes hacer lo que te dé la gana.
El padre Estado vigila donde te lo gastas y porqué. Si yo quiero guardarme un perral en mi casa para comprarme un coche, por ejemplo, lo tengo que hacer mediante banco. Es tu dinero, pero el Gran Hermano vigila lo que haces con él. Y vivimos, pagando con nuestros impuestos la maquinaria que no deja que tú hagas lo que te salga de los cojones con tu peculio. Toda la estructura para protegernos y cuidarnos, claro que cuando ves que algunos se gastan el dinero público en putas, por ejemplo, la cosa no tiene ninguna gracia.





