El interés por la salud física y el rendimiento deportivo vive su momento más alto. El auge de los gimnasios es evidente y, en los últimos años, también ha surgido un nuevo concepto que rompe con la oferta tradicional de aquellos: los centros de entrenamiento y readaptación de lesiones. Con una superficie de 240 metros cuadrados, el último en implantarse en Motril es DOSIS. Puesto en marcha por Alberto Martín Maldonado (Motril, 1997), este Graduado en Ciencias del Deporte y ex atleta entiende el ejercicio como una herramienta de salud y no una rutina genérica: cada entrenamiento está supervisado y ajustado a la “dosis” exacta que necesita cada persona, ya sea para recuperarse de una lesión, salir del sedentarismo o mejorar su rendimiento. Alberto apuesta por la fuerza como “el gran medicamento” del presente y por un modelo flexible, cercano y personalizado que busca convertir el movimiento en un hábito diario, no en algo pasajero.

Miguel González
Alberto, por empezar con la pregunta tópica, ¿qué diferencias hay entre un centro de entrenamiento como el suyo y un gimnasio convencional?
Esto es algo totalmente diferente. Nos orientamos a las capacidades de cada persona y el servicio se ajusta a lo que cada uno necesita. Aquí nunca se entrena solo; siempre hay supervisión y el trabajo está acondicionado a los objetivos marcados por el usuario.
¿Cuál es el perfil de las personas que acuden a DOSIS? ¿Vienen más para prepararse o para recuperarse de lesiones?
Actualmente, el perfil principal es el de salud. Son personas que vienen con una lesión previa controlada, a menudo bajo la supervisión de otros profesionales, para mantenerse o mejorar su condición física. También recibimos a mucha gente que viene directamente del sedentarismo, que es nuestro cliente más habitual. Lógicamente, y por pura estadística, también acuden bastantes personas que han sido corredoras o corren actualmente, de la natación, de los deportes más habituales… Curiosamente, entre el 70% y el 80% de nuestros usuarios son mujeres, quienes, por otra parte, suelen venir mejor informadas que los hombres y tienen más interiorizada la importancia de mejorar su salud.
Ofrecéis servicios individuales y grupales. ¿Cómo funcionan estos grupos para que no se pierda esa atención personalizada?
Ofrecemos entrenamiento personal individual y readaptación de lesiones, pero lo más demandado es el trabajo grupal, quizás por el factor social y porque es más sostenible económicamente para el cliente. Los grupos son de un máximo de ocho personas. Trabajamos tres bloques principales: movilidad, fuerza y cardiovascular. Aunque hay una propuesta genérica, el material y la forma de trabajar se adaptan a cada persona «in situ». Así, en un mismo grupo pueden confluir alguien que busca hipertrofia con una mujer que necesita paliar la osteoporosis; a cada uno le ajustamos su manera de trabajar.
“Una parte importante de nuestros usuarios procede del sedentarismo”
“El entrenamiento de fuerza es ahora mismo un gran medicamento con pocas contraindicaciones”
“La clave no es saber y hacer mil ejercicios, sino aplicar la dosis exacta que cada persona necesita”
Se habla mucho de la «fuerza». ¿Se ha convertido en la solución para todo?
La fuerza es ahora mismo un gran medicamento con muchísimas ventajas y pocas contraindicaciones. De hecho, el nombre de nuestro centro, DOSIS, viene de esa idea: la clave no es saber mil ejercicios, sino reconocer cuál es el adecuado y la dosis exacta de entrenamiento, fuerza o movimiento que cada persona necesita. Cada vez más médicos recomiendan directamente a sus pacientes que hagan entrenamiento de fuerza.

¿Cuál es el proceso cuando alguien entra por primera vez por la puerta de DOSIS?
Lo primero es conocernos. Hacemos una valoración inicial donde nos cuentan su vida diaria, historial deportivo, medicación y lesiones previas. No empezamos a ciegas; una cosa es lo que pueda tener la gente en mente y otra lo que nosotros le brindemos como objetivos realistas. Si alguien tiene un dolor incapacitante o no cumple con los requisitos técnicos básicos, no entra directamente al grupo, sino que debe pasar primero por una fase de readaptación o entrenamiento personal individualizado.
¿Qué capacitación tienen los profesionales de DOSIS?
Todos los profesionales en DOSIS somos graduados en Ciencias del Deporte con formación específica en readaptación.
¿Se ha convertido la readaptación de lesiones en una de las grandes salidas para los graduados en Ciencias del Deporte?
La readaptación de lesiones es un campo relativamente nuevo: aunque lleva desarrollándose entre 10 y 15 años, sigue siendo bastante reciente en comparación con disciplinas más consolidadas como la fisioterapia. Sin embargo, su crecimiento a nivel prácticamente mundial ha cambiado la forma de enfocar la recuperación y la rehabilitación. Cada vez hay más evidencia de que el ejercicio, bien prescrito y adaptado a cada persona, es en la mayoría de los casos la mejor “pastilla” que se puede recetar. Aplicado correctamente, ofrece grandes beneficios para una amplia variedad de problemas que pueden aparecer a lo largo de la vida y presenta muy pocas contraindicaciones. Por suerte, cada vez son más los clientes que llegan a nosotros derivados directamente por su médico. La readaptación no sustituye el trabajo del fisioterapeuta, sino que se coordina con él. Generalmente, el readaptador interviene cuando la lesión ya está en una fase menos aguda, el dolor es controlable o simplemente existen molestias que impiden el rendimiento óptimo.
“No me gusta trabajar con estándares rígidos: nuestra metodología es flexible”
“El descanso es un pilar fundamental: si no duermes bien, el riesgo de lesión se dispara”
Hablemos de metodología. ¿Existen también en este campo de la preparación diferentes escuelas a seguir?
Actualmente, muchos centros de entrenamiento y readaptación, tanto a nivel nacional como internacional, trabajan con metodologías propias, aunque su forma característica de trabajar suele basarse en principios estandarizados. Tener de alguna manera una metodología con un sello definido, permite que los clientes identifiquen fácilmente el estilo de un centro o profesional. En mi caso, no me gusta trabajar de forma rígida, aunque sí hay aspectos que considero innegociables. Estos elementos básicos deben estar presentes en la mayoría de las sesiones para asegurar que la persona siga mejorando, incluso si algún día no puede asistir. La idea es garantizar que cubra unos mínimos de trabajo que eviten déficits en ciertas capacidades. En los entrenamientos grupales, esto se logra integrando siempre esos fundamentos en la planificación. En el entrenamiento personal, es más sencillo ajustar las cargas y proponer trabajo complementario para casa. En definitiva, mi enfoque es más abierto y adaptable que otros modelos más cerrados, que también son respetables y, en algunos casos, incluso más fáciles de vender como marca.

¿Es recomendable el descanso entre sesión y sesión?
Sí. La metodología del centro suele organizar las sesiones en días alternos (pares o impares) para garantizar un día de descanso intermedio. En casos donde la logística del cliente no lo permite, el entrenador regula la carga para evitar que el entrenamiento afecte negativamente a su descanso y vida diaria. El descanso es más importante que el movimiento y la nutrición. Se puede funcionar temporalmente con una mala alimentación, pero la falta de sueño o de descanso adecuado dispara el riesgo de sufrir una lesión.
¿Trabajáis en DOSIS el tema de la nutrición?
Actualmente no contamos con un servicio de nutrición interno, pero trabajamos en conjunto con otros profesionales externos para derivar a los clientes según sus necesidades específicas
Y la tecnología, ¿cómo se aplica?
Realmente no usamos tecnología “supernovedosa”, sino que, con todo el material y bagaje que puede haber de ejercicio de diferentes disciplinas, lo que es interesante lo incorporamos a nuestra manera de trabajar. Siguiendo el hilo de una pregunta anterior, puedo decir que nuestra metodología es muy flexible e incorporamos pinceladas de diversas disciplinas, como el yoga, el pilates o el CrossFit, siempre que cumplan los objetivos de la sesión.
Alberto, usted viene del mundo del atletismo; llegó a ser campeón de Andalucía de lanzamiento de jabalina en categoría juvenil. Es fácil imaginar que por su centro pasarán bastantes atletas…
Por mi experiencia, entiendo bien las demandas del deporte de competición. Sí, actualmente entrenamos a deportistas que buscan un complemento de fuerza o trabajo pliométrico que no encuentran en sus clubes.
“En un gimnasio convencional pagas volumen; aquí pagas atención casi total”
“Lo ideal sería que la Seguridad Social pudiera recetar estos servicios”
“El principal consejo para entrenar por cuenta propia es no ser visceral: progresar sí, pero con cabeza”
“La mentalidad del 1% es clave para evitar lesiones”

El precio en comparación con los gimnasios…
Es imposible competir en precio porque el modelo de negocio es otro. En un gimnasio convencional pagas por el volumen y la autonomía; aquí pagas por una atención casi total del entrenador. Por lógica, somos más caros, pero el servicio no tiene nada que ver. Lo ideal sería que algún día la Seguridad Social pudiera recetar y ayudar a costear estos servicios. No se trataría de que nosotros ganásemos más dinero, sino de que al cliente le resultase mucho más barato.
A la gente que entrena por su cuenta, ¿qué consejo práctico le daría para evitar lesiones?
El principal consejo es no ser visceral. La motivación es buena, pero hay que ser realista y fraccionar la carrera hacia el objetivo de manera coherente. Progresar sí, pero con cabeza. Me gusta mucho la mentalidad del 1%: pedirnos solo un poquito más cada día. Es un error común intentar correr un maratón habiendo empezado a entrenar un mes antes. Y, como dije anteriormente, incido en la importancia del descanso.
¿Sigue la actualidad del atletismo local? ¿Cómo la ve?
Mantengo mucha relación con el Ciudad de Motril, pero estoy algo desconectado en cuanto a información. Creo que proyectos como el «Delsur» han sido un acierto para dar el salto al nivel profesional que tanto nos costaba y, además, sin perder la esencia.

Alberto considera que instalarse en un lugar tan céntrico (Camino de las Cañas en confluencia con Cuatro Esquinas), lejos de ser un hándicap por el tema de los aparcamientos, es un acierto…
Queríamos apostar por el corazón de Motril y fomentar que la gente venga caminando. Estamos a menos de cinco minutos de casi cualquier punto del centro. Ser accesibles ayuda a fidelizar también a los usuarios. Queremos que el ejercicio se convierta en una rutina diaria, no en algo temporal. Por otra parte, para quienes vienen de fuera, estamos negociando convenios con parkings cercanos. En este sentido quiero dar las gracias a la Cámara de Comercio, que nos está ayudando en lo posible para sacar adelante este proyecto.






